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La literatura y su problemática (1/3)

  1. Muchos historiadores han intentado reducir la evolución histórica de la creación literaria en dos grandes tendencias: La "literatura apolínea" y la "literatura dionisiaca".
  2. Actualmente el elemento principal que distingue a las obras literarias de cualquier otro tipo de obra es el "abuso del lenguaje".

La literatura, como es “entendida actualmente”, comenzó entre los años 2000 y 3000 a. e. c. A partir de este periodo fueron generándose obras literarias de diversos autores en distintas partes del mundo, como: Mesopotamia, Egipto, Asia menor, Palestina, India, etc.

A partir de esa época, el estudio de la literatura pudo comenzar a establecer y discernir entre etapas y matices que formaron y caracterizaron obras literarias. La siguiente tabla, contenida en Introducción a la historia de la literatura, permite visualizar a grandes rasgos una correlación entre desarrollo histórico, género literario y tópicos predominantes.

(Introducción a la historia de la literatura, pag.6)

Es necesario elucidar lo siguiente: el esquema extraído muestra la relación entre la época histórica y los temas predominantes en ese momento, de ninguna manera intenta poner fechas de inicio y fin en el uso de estos tópicos dentro de las obras literarias. El listado de temas que han sido utilizados en la literatura sería interminable, sin embargo, para efectos de estudio esta generalización permite reducir el enfoque de análisis facilitando su comprensión.

Muchos historiadores, en palabras de Sánchez (s/f), han intentado reducir la evolución histórica de la creación literaria a el diálogo y discusión entre dos grandes tendencias. La “literatura apolínea” y la “literatura dionisiaca” se han enfrentado como: clasicismo contra transgresión, posturas apocalípticas contra posturas integradas. Al hacer cualquier tipo de reducción muchas obras, autores y tendencias actuales pueden quedar fuera de ellas, sin embargo, el autor intentó diferenciar en tres grandes grupos aquellas tendencias literarias que se conocían. Su trabajo esquemático puede ser sintetizado en la siguiente tabla:

Además de tendencias literarias, se pueden identificar temáticas recurrentes e importantes a lo largo de la historia de la literatura. Sánchez (s/f), citando a Miguel Hernández y su obra Cancionero y romancero de ausencias, obtiene la siguiente cita:

Llegó con tres heridas,
La del amor, la de la muerte, la de la vida.

Con tres heridas viene,
La de la vida, la del amor, la de la muerte.

Con tres heridas yo,
La de la muerte, la de la vida, la del amor.

(p. 6)

En este breve fragmento Hernández resalta las tres grandes preocupaciones y ocupaciones (heridas) que tiene el ser humano; los tres temas más recurrentes y relevantes dentro de la literatura: la vida, la muerte y el amor.

Buscando estipular una guía de temáticas recurrentes dentro de la literatura, el autor encuentra las siguientes seis:

Épico-caballeresco: En el momento del desarrollo de las sociedades (agrupaciones) humanas, también surge lo que se conoce como literatura nacional. En estas obras aparece lo épico como tema, retratan grandes hazañas de los héroes de guerra y, en ocasiones, representan los mejores principios y valores de la nación.

Los protagonistas son los portadores de estas virtudes, Villapando (2013) concuerda con Sánchez afirmando que en ocasiones se representan las virtudes que se quieren para las naciones incipientes (naciente), como: fortaleza, pureza, habilidad, aristocracia, etc.

El amor: Gran parte de los obras literarias hablan sobre el amor, o en su defecto tocan el tema, sin importar sin si es amor filial, divino, erótico, etc. Sin embargo, podemos destacar dos tendencias muy importantes que se presentan al abordar esta temática; al igual que Pausanias en El Banquete de Platon, haciendo referencia a la existencia de una Venus popular y una Venus celeste (no en estricto sentido, sólo como referentes), se pueden catalogar dos “tipos” de amor predominantes en la literatura:

  • El amor idealizado (amor celeste) en el que la intención principal de los amantes, por lo que se puede observar, no es la relación sexual por sí sola, se busca un contacto espiritual que eleve al individuo. Lo que se ama en realidad es el alma, no el cuerpo.
  • El amor fuertemente marcado por la pasión (amor popular), en este el objetivo de los amantes es la relación sexual, se prefiere al cuerpo sobre el alma. A ojos de Pausanias este es el amor más común para los seres humanos.

Algo en nuestra naturaleza clama por el amor de otro. La soledad es devastadora para la psiquis humana. Es por eso que el confinamiento solitario se considera como uno de los castigos más crueles. En el corazón de la existencia humana se encuentra el deseo de tener intimidad y de ser amado por otro.

(Chapman, 1996, pág. 17)

Estos dos “tipos” de amor no son los únicos matices que puede tomar la vivencia amorosa, sin embargo, suelen ser los más recurrentes. El amor es un tema de gran relevancia social, le concierne a todos, ya sea por su presencia o su ausencia.

Moral: La eterna discusión sobre lo que está bien y lo que está mal, dictados por  normas y códigos morales, religiosas, entre otros (obtenidos por consensos sociales). La reflexión y el constante choque entre la bondad y la maldad. Zan (s/f) hace mención concisa a las implicaciones de lo moral manifestando que:

Lo moral tiene que ver, en primer lugar, con las elecciones libres entre alternativas posibles y con la deliberación racional para la decisión… la racionalidad y la libertad son presupuestos de la moralidad… “Moral” e “inmoral” son calificaciones que solamente pueden merecer los actos humanos (y sus producciones) en cuanto voluntarios o decidibles y, por lo tanto, imputables a la responsabilidad del sujeto

(págs. 40 y 41).

Religión y muerte: El tiempo, la muerte y la religión han sido temas presentes en todas la épocas y períodos de la historia de la literatura, son unas de las cuestiones que pueden afligir la existencia del ser humano.

La búsqueda de la inmortalidad, el paso por el “cielo” y el “infiero”, la lucha con la muerte, la juventud eterna, etc. Todos estos temas tienen como base el mismo concepto: la fugacidad de la vida y existencia humana.

La sociedad: El hombre vive y se desarrolla en un contexto social, constantemente esta en contacto con los factores externos que lo rodean. Dentro de esta temática Sánchez (s/f) distingue entre dos perspectivas contrapuestas:

  • El hombre es malo por naturaleza: El famoso “Homo homini lupus est”, entendido como “El hombre es un lobo para el hombre”, de Hobbes.
  • El hombre es bueno por naturaleza: La naturaleza del hombre es ser bondadoso, apoyado también en la teoría de la tabula rasa, pensamiento de Rousseau y Descartes.

Literatura como Tema: Responde a la necesidad de los escritores de plasmar lo que ellos entienden por literatura o alguna vinculación a la creación literaria.

La literatura, a grandes rasgos, ha acompañado a la humanidad en su desarrollo desde que surgieron las primeras expresiones, con las pinturas rupestres. Su institucionalización y caracterización como bella arte ha generado un gran interés, tanto en los estudiosos de diferentes ramas del conocimiento como en los gustosos de obras literarias, por el análisis y comprensión de los textos literarios más allá del primer contacto.

Estos estudios literarios suelen tener dos tendencias generales: la primera que responde al estudio de la construcción lingüística del texto; y la segunda, que busca comprender la obra mediante el análisis estricto de su contexto interno. Ambas han permitido desarrollar metodologías de investigación en el campo de la literatura. Sin embargo, actualmente son notorias las limitaciones de sus resultados cuando lo que se busca es comprender las obras en la totalidad de su construcción y existencia.

PROBLEMÁTICA DE LA LITERATURA

La literatura puede llegar a ser bastante problemática, la principal motivación de esta atribución se debe a la complejidad de su definición. Sánchez (s/f) afirma que a pesar de la prolífica creación de obras, actualmente no se puede definir qué es la literatura, e incluso, podría ser que fuera imposible hacerlo. Ocurre lo mismo con de Teresa (2006, p.4), quien afirma que la literatura, en sí misma, es una clase de arte inestable, haciendo referencia a la imposibilidad para definirla con precisión.

“En última instancia la literatura se define en su contexto sociocultural. Las instituciones como las universidades, la crítica literaria, los libros de texto, las antologías, la historiografía literaria y las convenciones culturales de ciertas clases sociales o grupos establecerán, para cada periodo y cultura, lo que cuenta como discurso literario”.

(Dijk, 1980, pág. 132)

En este sentido, la noción que se tiene (hablando de manera generalizada) sobre la literatura y las obras que la conforman, está dada por dos factores principales: la escolarización y el contexto sociocultural. No hay que dejar de lado que esta noción consensuada es cambiante, se modifica dependiendo del tiempo y cultura con los que convive (es indispensable tomar en cuenta el  “contexto“  para fines de análisis y estudio).

Mayoral (1999), citando el pensamiento de Todorov, hace la siguiente afirmación: “La certeza de la literatura nos viene sola y exclusivamente de la experiencia: librerías, universidad, conversaciones sobre literatura… la noción funciona en el nivel de las relaciones intersubjetivas y sociales”. El entendimiento de conceptos se ve afectado por la espacio-temporalidad; las modificaciones de condiciones en las que nace, vive, se desarrolla y existe un concepto, “afectan” su estado significante (significación, resignificación y extinción).  El caso de la literatura no es distinto.

Para Tinianov, citado por Dema (2009), las obras literarias se encuentran dentro de un sistema de relaciones que evoluciona según leyes propias. La constante que percibe este autor, para identificar obras literarias, es la relación entre el “material verbal” y un “factor constructivo”, en donde el material verbal puede ser entendido como la historia, y el factor constructivo la forma en la que se “moldea” la narración para poder ser contada.

La literatura, como categoría superior, nos ha permitido englobar un conjunto de obras “literarias” que comparten ciertas características dentro de un “panorama de construcción escrita” influenciado por un contexto específico (temporal, cultural, geográfico, etc.). A pesar de ser textos concretos (en su individualidad) suelen causar controversia incluso en el momento de ser aglomerados, buscando encontrar una directriz. Los escritos literarios, a pesar de compartir características en su constitución escrita, no pertenecen a un canon que dote de espíritu literario a una sucesión de párrafos; sin embargo, estudios de corte analítico han dado como resultado la extracción de que existen cualidades  “recurrentes” que se manifiestan dentro de las obras literarias.

Tinianov utiliza el término “función” para dar cuenta de las múltiples relaciones que se dan entre los componente de lo que podríamos entender como sistema literario, dentro de estas se pueden distinguir tres grandes funciones:

Si se busca señalar una particualridad de esta categoría superior (Literatura), Amóros en su texto Introducción a la Literatura esboza:

La literatura es algo esencialmente problemático. Y quizá en la época contemporánea nos hemos hecho más conscientes de ello. No se trata sólo de que la veamos así por nuestra limitación o incapacidad, sino que eso —atrevámonos a reconocerlo— forma parte de su naturaleza.

(Amorós, s/f, pág.8)

Dema (2009, pág.3) afirma que las obras literarias no están construidas por un lenguaje poético privativo, propio de la literatura, en realidad esta conformado por un lenguaje social que adquiere una función estética.

Actualmente el elemento principal que distingue a las obras literarias de cualquier otro tipo de obra es el “abuso del lenguaje”, en palabras de Sánchez (s/f) este fenómeno es conocido como la “oposición a un uso común del lenguaje”, además, en su obra proporciona una serie de características con las que se suele identificar a la literatura:

Originalidad: Caracteriza al “lenguaje común” como un elemento gastado, las personas están acostumbradas a este tipo de lenguaje, es repetitivo; el lenguaje literario busca ser diferente, extraño, “original”.

Voluntad artística: Se intenta crear una obra de arte, no existe una finalidad práctica sino estética.

La literatura como arte, fundamenta su estilo lingüístico en la manipulación del lenguaje (como material), para producir una obra.

Especial intención comunicativa: El lenguaje esta estructurado con una intención comunicativa, acorde a la voluntad estética que caracteriza a la literatura.

Lo connotativo: La esencia del lenguaje es sugerir un sentido distinto al significado principal, lleva consigo una carga subjetiva y/o emocional que evoca significados secundarios por medio de percepciones y asociaciones.

El autor establece que “En un texto literario no existen significados unívocos (ello diferencia radicalmente a este lenguaje de los técnicos y científicos)”, habla también de la “plurisignificación”, un fenómeno que se presenta al poder obtener nuevas connotaciones de los significados secundarios; mismas que son dadas por los propios autores, lectores, épocas, etc.

Como puede comenzarse a esbozar, la plurisignificación se puede dar por diversos factores, todos ellos participantes dentro del proceso de comunicación en el que se desarrollan las obras literarias, el cual será detallado en el capítulo de Comunicación. Este apartado, del listado de Sánchez, puede puede presentarse a lo largo de toda la obra literaria, haciéndose presente en párrafos, oraciones, y palabras (unidades básicas del texto).

La plurisignificación abre la puerta a la versatilidad de uso e interpretación que tienen las palabras, teniendo en cuenta que los significados secundarios no pueden ser radicalmente distintos a la relación del termino.

Mundo propio: Hace referencia a que el discurso literario, y su mensaje, crean su propio mundo “ficticio”, en donde los elementos de este no necesitan corresponder con la realidad exterior. Ya se hablaba en el marco teórico de la existencia de dos universos (mundos), el interno y el externo, ambos son esenciales para que se dé la comunicación literaria.

Sánchez (s/f) establece que “El lector no conoce el contexto hasta que lee”. A pesar de que el lector esté familiarizado con el tema del relato, el qué y el cómo están subordinados a dos elementos esenciales: el autor y el editor.

Importancia del significante: El mensaje literario puede estar motivado, la musicalidad, aliteraciones, simbolismo fónicos, y los elementos que conforman la “forma” del texto, permiten comprender el termino “contextura” que proporciona el autor. El termino contextura responde a la union de dos palabras (contexto y textura), entendiendo que la forma en la que el texto esta construido, lingüísticamente hablando, determina el contexto y el significado de las palabras.

La función poética: Dentro del texto literario el mensaje recibe especial atención, Sánchez, citando a Roman Jakobson (s/f), menciona que el lenguaje tiene una función estética o poética cuando busca llamar la atención sobre sí mismo, sobre la manera en la que narra las cosas. A ojos del Sánchez, el mensaje puede llegar a ser un fin en si mismo.

La literatura como, sujeto de estudio, puede ser abordada desde distintas perspectivas y disciplinas del conocimiento, con la finalidad de generar un mayor nivel de comprensión sobre las obras pertenecientes a esta. Razón por la que, al momento de realizar un análisis literario sobre cualquier obra, es importante tomar en cuenta la mayor cantidad de factores influyentes en la estructuración y desarrollo de textos literarios.

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      • Fuentes

         

        • Amorós, A. (1980). Introducción a la literatura. Madrid, España: Editorial Castalia.
        • Chapman, G. (1996). Los cinco lenguajes del amor. Miami, Estados Unidos: Unilit.
        • De Teresa, A. (2006). Conocimientos fundamentales de Literatura. México, Ciudad de México: McGraw-Hill.
        • Dijk, V. A. (1980). Estructuras y funciones del discurso. Ciudad de México, México: Grupo editorial Siglo veintiuno.
        • De Zan, J. (s/f). Conceptos de “ética” y moral. Recuperado de https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/5/2228/4.pdf
        • Dema, P. D. (2010). Literatura e Historia literaria. Recuperado de http://www.unrc.edu.ar/publicar/borradores/Borradores.html
        • González, J. M., y Sánchez, S. (s/f). Introducción a la Historia de  la Literatura. Recuperado de http://www.auladeletras.net/material/lituni01.pdf 
        • Mayoral, A. J. (1999). Pragmática de la comunicación literaria. Madrid, España: Arco/Libros S.L. – Serie Lecturas.

         

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