imagen1

El fuego y las causas que lo generan.

  1. Javier Medina, abogado por profesión y ambientalista por convicción. Parte de la comisión de análisis y programa en Futuro Jalisco. @el_javiermp

A nivel global estamos viendo cosas que tal vez creímos no nos tocaría presenciar, hace unos días Islandia se “despidió” de Ok, un glaciar asentado en su territorio y que se perdió a causa del cambio climático, y ahora la selva amazónica “El Pulmón de la Tierra”, arde a un ritmo que sencillamente no tiene precedentes. 

Ante este entorno las responsabilidades son compartidas y el interés económico se superpone una vez más a la conservación de los ecosistemas que sustentan la vida misma.

La atención sobre la causa que origina esta devastación, se ha centrado a la figura del mandatario brasileño Jair Bolsonaro, y lo que ahora con asombro presenciamos puede que no sea más que la manifestación de algo que ya estaba anunciado. Antes de asumir el cargo, Bolsonaro había hecho pública su intención de dejar en un segundo plano al Ministerio de Medio Ambiente de Brasil, dando mayor relevancia al Ministerio de Agricultura, que además ha estado fuertemente  influenciado por el lobby agrícola. El potencial económico que implicaría la explotación de la selva amazónica es algo que atrajo la atención del mandatario y así lo dejó entrever. 

Es ante estos panoramas casi cataclísmicos donde podemos darnos una idea de qué tanto pueden influir los gobiernos en la toma de decisiones y las consecuencias que pueden generarse. Un ecosistema tan poderoso e importante a escala global como es la selva amazónica, simplemente ha quedado a merced de quienes la depredan. 

Bolsonaro ganó las pasadas elecciones en Brasil en un entorno de enojo social hacia el Partido de los Trabajadores, en el que los más recientes presidentes del país, Luis Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff se vieron inmersos en casos de corrupción y comprometiendo las condiciones económicas y laborales de este país que representa a una de las economías emergentes más potentes. Si se quiere indirectamente, pero hasta acá llegaron los costos de la corrupción y el desencanto social, Bolsonaro desde luego que tiene culpa por su política capitalista, extractivista y “antiambientalista” como se le ha denominado en algunos espacios, pero no es él solo, no es sólo la ultraderecha. En el caso de Bolivia no opera una ideología en este sentido y su presidente Evo Morales ha sido denunciado por actuar negligentemente ante esta situación.  

La selva lleva ardiendo ya casi 20 días, las afectaciones han llegado también a los espacios de la selva pertenecientes a Bolivia, Perú y Paraguay y las alarmas realmente no se dispararon sino hasta el pasado lunes 19 de agosto, en que el cielo de la ciudad de Sao Paulo se oscureció alrededor de las 15:00 horas a causa de la imponente y densa capa de humo. 

El cambio climático sucedió, seguirá su curso y parece que tenemos interés en agudizar la crisis climática y ambiental, los esfuerzos para mitigarlo realmente deben ser titánicos y asumir compromisos a gran escala. Aquí los gobiernos deben responder a ¿qué es lo que debe entenderse por interés público? y ¿Bajo qué parámetros se buscará generar desarrollo?. 

No debemos olvidar que el pasado mes de mayo una gran extensión del territorio mexicano ardió, especialmente siendo afectados los estados de Jalisco, Michoacán, México, Hidalgo, Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Chiapas; selvas, bosques, manglares, cañadas y valles fueron el blanco de las llamas. 

En ese entonces más allá de los incendios que se hayan originado de manera meramente accidental, las causas fueron las mismas que las que por desgracia pusieron los ojos del mundo sobre “El Pulmón de la Tierra”. El interés de despejar selvas y bosques de su vegetación para desarrollar actividades productivas y cambiar ilegalmente el uso del suelo prevaleció sobre la necesidad de conservar reservorios de agua, aire limpio y hábitat de vida silvestre. 

La intención no es hacer comparaciones entre actores políticos, pero sí señalar entornos en los que por razones que cuesta trabajo entender, la agenda ambiental no es prioridad. Existen voces que piden sea declarada crisis climática y que gobiernos y sociedad actúen en consecuencia, y pese a eso no hemos logrado resolver aspectos de desarrollo elementales que siquiera busquen generar un balance entre lo ambiental, lo económico y lo social. 

En México por lo pronto y como mínimo, debemos preocuparnos de qué procesos de protección y restauración se seguirán en los sitios siniestrados por los incendios de mayo, tenemos que acompañar en sus luchas a activistas ambientales y tenemos un tren maya y una refinería a las cuales tenemos que decirles NO. 

En el espectro social, eventos de estas magnitudes pueden rebasarnos. No dejar de buscar incidir en nuestras instituciones es una vía y acá está un poco más de lo que podemos hacer: http://midianinja.org/news/no-es-fuego-es-capitalismo-5-cosas-que-podemos-hacer-por-el-amazonas/?fbclid=IwAR3M8hhJzqkIppT970tDfLDRLY_LvI4tlfA5xaCctFxURT8oI6KW0w79H2U

 

 

La Amazonía en números

Se compone por 7.4 millones de km2, 60% de su extensión está en Brasil.

Tiene capacidad de absorber 1,000 millones de toneladas de dióxido de carbono

Más de 500,000 hectáreas han sido afectadas 

Una cuarta parte de las especies de la tierra se encuentran ahí

Proporciona el 20% del agua dulce no congelada de la tierra

Más de 420 tribus indígenas viven en su interior y se encuentran amenazadas 

  • TODO tags

      Is there a problem with this article? [Join] today to let people know and help build the news.
      • Compartir
        Compartir

      Suscríbete a nuestro boletín

      Para recibir noticias, alertas y actualizaciones

      WikiTribune Abrir Menú Cerrar Buscar Me gusta Regresar Siguiente Abrir Menú Cerrar Menú Play video RSS Feed Compartir en Facebook Compartir Twitter Compartir Reddit Síguenos en Instagram Síguenos en YouTube Conéctate con nosotros en LinkedIn Connect with us on Discord Envíanos un correo electrónico