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Así es como nuestros huesos se están deformando por la tecnología

  1. Un estudio nos hizo percatarnos que la tecnología y el ritmo de la vida moderna también está impactando en nuestros huesos

A pesar de que durante mucho tiempo se creía que los huesos crecían en formas predecibles o heredadas, un científico holandés descubrió que los huesos también siguen una línea de adaptación.

Aunque es difícil de creer, los huesos están rosados por el flujo sanguíneo y  un proceso de destrucción y reconstrucción constante. El desarrollo del esqueleto puede cambiar de acuerdo a las presiones que cada individuo tiene que enfrentar en su vida.

Estos descubrimientos fueron pioneros en llevar a la disciplina “osteobiografía” la cual permite examinar un esqueleto para descifrar la forma en la vivió alguna persona.

Un reciente estudio nos hizo percatarnos que la tecnología y el ritmo de la vida moderna también esta impactando en nuestros huesos, existen miles de muestras de ello como el abultamiento en la base del cráneo, la disminución del tamaño de la mandíbula o que los codos de los jóvenes alemanes se están haciendo más pequeños.

En pleno 2019 se encontraron cambios en nuestros esqueletos que reflejan nuestro estilo de vida con características muy particulares que de igual manera se descubrieron en esqueletos de cuerpos poderosos o ágiles en tiempos pasados.

En las vidas modernas destaca un abultamiento llamado “protuberancia occipital externa”, que se encuentra en la parte posterior del cráneo.

“He sido un médico clínico durante 20 años y solamente en la última década he visto cada vez más este crecimiento en el cráneo”, dijo David Shahar, investigador de la Universidad Shunshine Coast en Australia.

Esta deformación fue investigada en 1885 por el científico francés Paul Bronca y junto a un colega analizó más de mil radiografías de cráneos de personas entre 18 y 86 años de edad de los que registró sus problemas de postura.

Descubrieron que este abultamiento era más común en el grupo de entre 18 y 30 años de edad y creen que esto se debe a la creciente presencia de la tecnología, en especial al uso excesivo de los celulares y las tabletas.

FOTO GETTY IMAGES

LA MALA POSTURA

La deformación ocurre debido a la inclinación de la cabeza hacia delante para ver los dispositivos. El problema es que la cabeza humana tiene un peso promedio de 4.5 kilos.

Cuando ocupamos este tipo de postura, el peso  recae en la parte superior de nuestra espina vertebral, haciendo un esfuerzo inusual y presión extra donde los músculos del cuello se unen al cráneo.

Con el chip inteligente que caracteriza a los huesos, el cráneo se adapta produciendo una nueva capa de hueso que enfrente la presión extra y le ayude a distribuir el peso.

Sin embargo, lo más sorprendente de este estudio de Shahar es que descubrieron protuberancias que median por lo menos unos 30mm.

DAVID SHAHAR ET AL

Algunos otros hombres en tiempos pasados también llegaron a desarrollar este tipo de abultamiento pero se debía al trabajo físico realizado y específicamente para cargar objetos pesados con el apoyo de la cabeza.

El especialista señala que este tipo de deformaciones seguirán aumentando y a pesar de que no son dañinas si podría representar problemas con la forma en la que el cuerpo compensa la postura encorvada.

OTRAS DEFORMACIONES MODERNAS

En Alemania se ha presentado otro tipo de descubrimiento referente a un cambio en los codos.

La antropóloga de la Universidad de Potsdam, Christiane Scheffler estudiaba medidas de los cuerpos de niños cuando notó que existe una tendencia sorprendente que señala que los codos se están achicando.

En una comparación sobre los cuerpos de los niños entre 1999 y 2009 en el que se calculó el índice de altura con el ancho de los codos, se concluyó que los esqueletos de los niños se están volviendo más frágiles.

Niños sedentarios

Scheffler descubrió que el ADN de una población no cambia mucho en solo una década, pero una de las principales explicaciones a las que pudo llegar es que las nuevas generaciones son mucho más sedentarias que en el pasado.

En otro estudio en el que analizó los hábitos diarios de los niños, encontró una fuerte correlación entre el grosor de los esqueletos de los niños y lo que caminaban por día.

“Si usas tus músculos una y otra vez ayudas a generar más tejido óseo, que se traduce en huesos más densos y mayor circunferencia”, señaló el investigador.

También señaló que aún los niños más deportistas de la actualidad, pasan poco tiempo ejercitándose.

“Nuestra evolución indica que podemos caminar cerca de 30 km por día.”

La mandíbula 

En el 2011, Noreen von Cramon-Taubadel, investigadora de la Universidad Estatal de Nueva York descubrió que la forma de la mandíbula no dependía tanto de la genética sino de donde vivía la persona.

Se cree que la diferencia en las mandíbulas radica en cuanto masticamos mientras crecemos: “Si piensas en la ortodoncia en el caso de adolescentes, esto se realiza porque los huesos todavía están creciendo”.

Masticar menos también significa músculos más débiles y mandíbulas menos robustas, incluso la lactancia materno es un factor importante  y determinante cuando los niños comienzan a masticar alimentos más sólidos.

“Las investigaciones demuestran que una dieta biomecánicamente más dura, especialmente en el caso de los niños, puede ser útil para contrarrestar el desequilibrio en el crecimiento de los dientes”.

 

 

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