Educación sexual

Más allá del sexo: la importancia de la educación sexual


Hablar de sexualidad en el siglo XXI es casi como abrir una enciclopedia por primera vez. Vasta y llena de curiosidades, engloba una serie de temas extensos que van más allá de las definiciones simplistas que acostumbramos a recibir. “Es primordial que la sexualidad se entienda como un concepto social, de salud pública, que no depende de cuestiones morales, sino de salud. Que es de interés para todas las personas que vivimos en este país”, declara Edmundo Arana Estrada, coordinador de monitoreo y evaluación para Democracia y Sexualidad AC (DEMYSEX), una organización fundada en octubre de 1990 dedicada a la difusión informativa en temas de sexualidad, género, salud y derechos reproductivos.

A diferencia de lo que suele creerse, la sexualidad engloba mucho más que solo reproducción; es un aspecto natural del ser humano que existe desde el momento en que nacemos y va evolucionando conforme el paso de los años. Es una parte clave de quiénes somos, cómo nos percibimos y la forma en que tratamos a otros. En palabras del Dr. Alfonso Faure Vilchis, médico pediatra, la sexualidad es “todo lo inherente a la reproducción humana. Va encaminado hacia el sexo, pero por supuesto abarca desde el descubrimiento de nuestra sexualidad, sensualidad y el manejo que le damos a ella, sobre todo durante la época que no tenemos una pareja estable, como fines de la primaria, quizá secundaria, prepa y el resto de la vida”.

Un estudio realizado por la UNESCO en el 2016, demostró que un plan de educación sexual integral ayuda a mejorar la salud sexual y reproductiva, resultando en una reducción tanto de infecciones de transmisión sexual como de embarazos no deseados. A su vez, propicia la igualdad de género e influye positivamente sobre la conducta sexual (pues los jóvenes comienzan su vida sexual más tarde en la vida), así como optan por el uso de métodos anticonceptivos para practicar el sexo seguro. “Una de las mayores muestras de éxito fueron los testimonios de mamás y papás que hablaban que sus hijas e hijos tenían mucha más facilidad para acercarse y tratar temas diversos con ellos, no había esta dicotomía entre adulto y adolescente. Las maestras sentían que tenían muchas más herramientas para hablar en sus espacios educativos y en casa”, agrega Edmundo Arana.

EL OBSTÁCULO NÚMERO 1: TABÚES

Sin embargo, México parece quedar atrás en esta ola de conocimiento naciente, de hecho parecería que estamos estancados en un limbo, con un pie en el pasado y otro en la actualidad,¿por qué no progresamos? Aún cuando existen miles de iniciativas, libros educativos, talleres e incluso contenido escolar obligatorio, ¿por qué no palpamos el cambio?

Responder a estas preguntas no es tan sencillo y tiene mucho que ver con nuestro bagaje cultural. Como menciona Saíd Hernández, estudiante de Psicología en la Universidad Iberoamericana (UIA): “La familia mexicana, por la carga religiosa no habla mucho de sexualidad, mucho menos con los hijos. Por lo mismo al ser algo tan misterioso, los hijos buscan por su cuenta respuestas y muchas veces esto los orilla a tomar decisiones equivocadas o creer información falsa”.

En un artículo publicado en octubre del 2018 por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), se realiza un análisis histórico sobre las trabas (tanto políticas como sociales) a las cuales se enfrentan los intentos por introducir una educación sexual integral en México. Conflictos que se remontan desde los años treinta y parecen seguir vigentes hasta nuestros días, “¿Qué tienen en común los padres de familia de los años treinta y los de la actualidad? Su rechazo a la educación sexual que se imparte o se pretende impartir en las escuelas públicas mexicanas” (Garduño 2018).

En el texto, se asocia cada década con un tema de importancia según el momento histórico abordado, así como las estrategias (con enfoque educativo) planteadas por el gobierno para enfrentar cada problema. Por ejemplo, en los 70 se insertó la educación en materia de población y sexualidad (de carácter obligatorio) debido a la preocupación por los niveles demográficos y el control natal; de manera similar, en los 80 se abordó el tema del VIH cuya solución fue incorporar la prevención del VIH-SIDA en programas de estudio.

Sin embargo, lejos de solucionar las problemáticas, la resistencia ante temas en materia de sexualidad por parte de padres de familia, maestros y grupos religiosos, se convierten en el obstáculo principal persistente en cada época. “En México es un tabú tocar este tipo de temas, en alguna ocasión en libros de texto se llego a manejar datos de educación sexual y existieron movimientos muy fuertes a favor de quitarlos” recuerda la Doctora Leticia Mireya Ramirez, especialista en medicina familiar, “esto es algo erróneo, es muy importante la información y no solo esto, sino también la educación en todos los niveles. Una buena educación hace un mejor país y una mejor sociedad”.

Algunas asociaciones como la Red Familia o Colectivo por la vida que agrupan instituciones de la sociedad civil, manifiestan fuertemente su descontento en contra de la impartición de una educación sexual en las escuelas. Argumentando que esta clase de temas violenta el derecho de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos y que la exposición de niños ante temas como la ideología de género o el embarazo, promueven tanto la promiscuidad como la dilución de la moral.

No obstante, se ha demostrado que un plan de educación sexual bien estructurado tiene un impacto positivo en el comportamiento, desarrollo y salud tanto de los individuos como de la sociedad en conjunto (UNESCO, 2016), así lo indica el Dr. Hugo Francisco Díaz Ramirez , médico general, “se puede esperar que un programa adecuado provoque una disminución en la violencia de género (tanto hombres como en mujeres), que ese también es un problema. Los hombres también pueden sufrir violencia, violencia es violencia, independientemente de los votos. Otra, violaciones es también violencia porque esta puede ser tanto física como verbal y social, se pueden evitar este tipo de problemas, ademas que esto también ayuda a comprender mejor los cambios que sufra la persona a lo largo de su crecimiento y así evitar algunos problemas de identidad que pueden llegarse a experimentar en este trayecto”.

EUROPA, UN MODELO A SEGUIR

Mientras en países como Suecia y Finlandia (que cuentan con un plan de educación sexual impartido y apoyado tanto por padres de familia como por el Estado) muestran un descenso en las cifras de violencia contra menores, embarazos no deseados y muertes maternas (UNFPA, 2017); otros países como la India, (el cual carece de programas de sexualidad integral), los números siguen siendo dramáticos, alcanzando cuatro casos de violación por hora (Fundación Thompson Reuters, 2018).

Así como en la India, las cifras de México se encuentran en niveles alarmantes en materias de sexualidad, como lo es el embarazo adolescente, las enfermedades de transmisión sexual y el abuso sexual infantil. Esta última ha cobrado mayor visibilidad en meses recientes, por lo que se ha vuelto un tema de preocupación inmediata. “En muchísimos años de medicina profesional no me tocó ningún caso de abuso sexual infantil” menciona el Doctor Faure, “pero en los últimos 5 años sí me ha tocado ya varios casos desde abusos en guarderías, abusos en las casas, abuso en fiestas. Donde tristemente los familiares se dan cuenta hasta el día siguiente o varios días después porque el niño tiene pavor de decir quién fue, o por lo mismo, que gente de la misma familia los amenaza”. Según cifras oficiales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en México se registran alrededor de 4.5 millones de víctimas anuales por abuso sexual infantil, donde tristemente la mayoría de los agresores sexuales se encuentran dentro del núcleo familiar, seguido de amigos, profesores e incluso sacerdotes figuran en la lista. “Este tema justo me hace mucha rabia dentro de mi ejercicio profesional. Cuando me toca lidiar con este tipo de situaciones de pederastia o abuso en el consultorio es terrible, terrible de verdad. Tanto el diagnóstico, como el tratamiento y el abordaje familiar” expresa el Doctor Faure.

Pero eso no es todo, México ocupa el primer lugar en la lista de países con mayores tasas de embarazos adolescentes (OCDE), con aproximadamente 340 mil nacimientos anuales en mujeres menores de 19 años. “Algo que vemos todos los días es el embarazo en adolescentes, precisamente por la falta de información. Esto ya es una situación que de repente se torna en un problema de salud pública y que lo vemos tanto en instituciones de gobierno como privadas”,- comenta el Dr. Faure, y agrega- “otros de los problemas más complicados que surgen por desinformación son las enfermedades de transmisión sexual y con ellas las consecuencias que todos conocemos y van desde lesiones en los genitales hasta la muerte”.

De acuerdo con información del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), un 30% de los mexicanos entre las edades de 18 y 30 tienen o han padecido en algún momento de sus vidas una enfermedad de transmisión sexual. “Es importante que esta situación se lleve a cabo de manera agresiva en el plano de información para que los chicos estén prevenidos en caso que decidan iniciar o tengan una relación”, recalca el Dr Faure.

Son muchos los casos que demuestran los niveles extremos de desconocimiento por parte de la población mexicana en cuestiones de sexualidad. La incapacidad de acceso a información relevante o la propia negación al aprendizaje del mismo conducen a problemas tanto de seguridad como de salud. Todo médico y especialista en la materia conoce al menos una historia que refleje dicha problemática, ya sea vivido en carne propia o como relato de algún colega.

Tal fue la experiencia de la Doctora Leticia Mireya Ramírez Floriano, especialista en medicina familiar. “Dentro de mi etapa laboral en la consulta externa de medicina familiar del IMSS, tuve una consulta de una madre que llevaba a su hija por parásitos. La niña tenía muchos gases y el vientre inflamado, pero al momento de revisarla resultó que estaba embarazada”, comento la doctora. Las enfermedades durante el embarazo, complicaciones en el parto o una calidad baja de vida son algunas de las consecuencias del embarazo accidental (principalmente en adolescentes) ya que carecen tanto de planeación como preparación para mantener a un bebé, “la niña era apenas una adolescente de 13 años y por supuesto lo negaba. Yo considero que incluso la misma niña no se percataba que lo que tenía era un embarazo y pues la mamá tampoco se lo esperaba, fue una situación muy difícil.” relata la Doctora.

EDUCACIÓN SEXUAL: ¿CUÁNDO Y CÓMO?

Es muy común que los adultos se pongan nerviosos al hablar con niños y jóvenes sobre temas de sexualidad, ya sea por incomodidad o miedo a su reacción.

Sin embargo, debemos recordar que no todo es sexo, durante los primeros años de vida, un bebé reacciona a los estímulos de sus alrededores de forma instintiva (como la succión en fase de lactancia), comprendiendo poco a poco el mundo en el que vive y desarrollando mecanismos que lo ayuden a sobrevivir en él. Más adelante, el infante comienza a sentir curiosidad por las partes de su cuerpo, la de sus padres e incluso por las de otros niños (algo que suele aterrar a los padres, pero es en realidad un comportamiento completamente normal durante esta etapa); así pues, mientras esta curiosidad crece, también lo hacen el nivel de complejidad en sus preguntas, siendo cada vez más elaboradas y directas. Pero entonces, ¿cómo debemos abordar estos temas en casa?, y ¿cuándo es el momento adecuado?

“La educación sexual debe empezar en la primera infancia obviamente adecuado al desarrollo de niñas y niños, respetando sus derechos sexuales y utilizando un lenguaje que ellos puedan apropiar” recomienda Edmundo Arana del equipo Re de Democracia y Sexualidad, AC (DEMYSEX). “Debemos quitar algunos eufemismos, por ejemplo para los órganos reproductores, es bueno saber nombrar las partes de la anatomía, pero también trabajar las cuestiones de relaciones, sentimientos, orientación sexual y también placer, pero sobre todo indicarles que el cuerpo es suyo. Que ellos tienen la capacidad de decir ‘no’ a situaciones que les resulten incómodas. Esto nos ayuda a detectar y prevenir abusos sexuales en niñas y niños”.

Especialistas en Educación Sexual recomiendan realizar intervenciones desde el grupo de iguales en forma coherente y constante a lo largo del tiempo, con una programación que acompañe a los niños y adolescentes en su camino hacia la madurez y la edad adulta. “No podemos hablar de la misma manera a un niño de 10 años que a un adolescente de 16. Tanto las herramientas como las capacidades del maestro deben ser distintas y variadas, pero siempre encaminadas a evitar, sobretodo, los abusos y por supuesto, difundir que en la sociedad actual debe ser aceptada la diversidad. La educación debe comenzar en casa y fortalecerse en la escuela”, analiza el Doctor Hugo Díaz Ramírez.

Es importante abordar el tema desde múltiples frentes, con enfoques distintos según el público y naturaleza del tema; pero siempre manteniendo apertura hacia lo que el niño o joven pregunte, sin meter juicios de valor ni avergonzarlo. “Pareciera que hemos manejado durante mucho tiempo un discurso auto-céntrico en el sentido de que, como adultos, creemos saber ¿qué es lo que necesitan los chicos y chicas?, creemos saber por lo que están pasando, pero muy pocas veces los escuchamos. Vale la pena escuchar las necesidades de cada uno para que así podamos tener un impacto mucho más grande en su vida”, recalca Edmundo.

Normalizar la discusión de sexualidad ayuda a sentar bases para que, en un futuro, el niño exprese abiertamente sus dudas, tome decisiones informadas y logre desenvolver su sexualidad sin miedos o prejuicios. “En segundo plano, este trabajo debe ser continuo durante la educación primaria para en el momento en que llegues a secundaria y nivel superior, los temas justo ya no sean un tabú”, concluye Edmundo.

CONCLUSIONES: UN HAMBRE DE CAMBIO

Ante este panorama resulta clara la necesidad por un cambio. Negar el problema solo aplaza las consecuencias, no las elimina. Seguiremos con más de 4 millones de niños abusados cada año, las tasas de embarazos adolescentes continuaran disparadas, compartiremos trágicas historias de complicaciones en el parto, lloraremos la muerte de víctimas de VIH y seguiremos presenciando casos de discriminación por preferencia sexual, todo desde la incomodidad de nuestros estigmas, ¿realmente queremos vivir así? ¿En serio es esto lo mejor para México? Un cambio de comportamiento requiere un cambio de mentalidad y esto solo se logra a través del acceso a la información correcta, no por nada dicen que saber es poder.

Las evidencias muestran que la educación sexual contribuye a la disminución de todos estos focos rojos, es hora de sepultar nuestro miedo injustificado hacia la sexualidad y fomentar su inclusión como tema de esencial importancia. Dejemos de lado los mitos y anticuados tabúes para dar paso a una sociedad más libre, al final todos queremos lo mismo, ¿por qué no probar algo nuevo? Esperemos el 2019 sea el año en que por fin dejemos de taparnos los ojos y encaremos el problema.

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