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Millón de especies amenazadas por actividad humana

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  1. Los expertos instan a actuar tanto a nivel global como local.
  2. Desde el siglo XVI, al menos 690 especies vertebradas han sido llevadas a la extinción.
  3. Más del 9% de todos los mamíferos domesticados usados para alimentación y agricultura se habían extinguido en 2016
  4. Las comunidades indígenas como modelo a seguir.
  5. La forma en la que los ciudadanos pueden contribuir es cambiando sus hábitos de consumo.

Este lunes fue presentado en París, Francia el informe de la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES), en el que se hace evidente el estado de emergencia en que se encuentran millones de especies animales y vegetales.  De acuerdo con el reporte e información del periódico español El País, un millón de las 8 millones especies existentes están cerca de la extinción si no se toman cartas en el asunto.

“Los ecosistemas, las especies, la población salvaje, las variedades locales y las razas de plantas y animales domésticos se están reduciendo, deteriorando o desapareciendo. La esencial e interconectada red de vida en la Tierra se retrae y cada vez está más desgastada” advierte Josef Settele, uno de los autores principales del informe. “Esa pérdida es la consecuencia directa de la actividad humana y constituye una amenaza directa para el bienestar humano en todas las regiones del mundo”.

 

ESPECIES EN RIESGO DE EXTINCIÓN

El informe clasifica las cinco principales causas—aceleradas en los últimos 50 años— de los cambios en la naturaleza con mayor impacto relativo global. El primero son cambios en el uso de la tierra y el mar: tres cuartas partes del medioambiente terrestre y alrededor del 66 por ciento (%) del marino se han visto “significativamente alterados” por la acción humana. Le sigue la explotación de organismos, desde el 2015 el 33% de los recursos pesqueros marinos eran explotados a niveles insostenibles; en tercer lugar, el cambio climático: las emisiones de gas de efecto invernadero se han duplicado desde 1980 y han provocado el aumento global de la temperatura en al menos 0.7 grados centígrados.  La contaminación, evidentemente, sobre todo la polución plástica que se ha multiplicado por diez en los últimos 39 años; y, por último, las especies foráneas invasoras, que han aumentado un 70% desde 1970 en al menos 21 países.

“La vida en la Tierra se está deteriorando rápidamente en todo el mundo y virtualmente todos los indicadores del estado global de la naturaleza están decreciendo”, subrayó Settele al presentar el informe en rueda de prensa en París. “Ya nadie podrá decir que no sabemos que estamos dilapidando nuestro patrimonio mundial común”, acotó la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay.

De los ocho millones de especies que existen actualmente en el planeta —incluidos animales, insectos y plantas—, un millón está amenazado de extinción. Y esta se está “acelerando”: en los últimos 40 años, ha aumentado el riesgo de extinción total de especies. “La velocidad de extinción es centenares de veces mayor que la natural”, según Paul Leadley, uno de los autores del informe.

Más del 40% de las especies anfibias, casi un tercio de los arrecifes coralinos, tiburones y especies relacionadas, así como más de un tercio de los mamíferos marinos están amenazados. Más difícil es hacer esta estimación, señalan los expertos, en el caso de los insectos, pero consideran que las pruebas existentes permiten hablar de un 10% de especies amenazadas. Y las consecuencias, advierte nuevamente Leadley, son directas para la especie humana. “Dependemos de la biodiversidad y por tanto esa pérdida tiene consecuencias para nosotros”, subraya y pone un ejemplo sencillo: “El declive constatado de los polinizadores tiene efectos potencialmente muy negativos sobre la polinización de frutas y legumbres, o para el chocolate o el café. Son consecuencias directas”.

Desde el siglo XVI, al menos 690 especies vertebradas han sido llevadas a la extinción y más del 9% de todos los mamíferos domesticados usados para alimentación y agricultura se habían extinguido en 2016. Al menos 1.000 más están todavía amenazados, continúa el informe.

Aunque este no especifica cuáles son las regiones más afectadas, la bióloga argentina Sandra Díaz, que copresidió el proceso de evaluación, indicó que son muchas áreas en América Latina, algunas en el sureste asiático y también buena parte de África.

“Globalmente, todo el mundo debería estar preocupado, porque estamos crecientemente interconectados y lo que pasa en una región, inevitablemente tendrá repercusiones en el resto del mundo”.

El informe fue elaborado durante los últimos tres años por 145 expertos de 50 países y con colaboraciones de otros 310 especialistas más, el estudio Evaluación Global sobre Biodiversidad y Ecosistemas, de más de 1.500 páginas, es uno de los más amplios realizados a escala mundial —evalúa los cambios en las últimas cinco décadas— y el primero que analiza la situación de la biodiversidad desde 2005.

Dicho informe vislumbra que no se pueden separar objetivos de medioambiente de metas de desarrollo. La actual tendencia negativa en biodiversidad y ecosistemas “minará” los avances en el 80% de las metas estimadas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU fijados para 2030, especialmente en materia de fin de la pobreza, hambre, salud, agua, ciudades sostenibles, clima, vida submarina y ecosistemas terrestres ( objetivos 1, 2, 3, 6, 11, 13, 14 y 15).

“Los objetivos para conservar la naturaleza y lograr la sostenibilidad no pueden ser logrados con la trayectoria actual, y las metas fijadas para 2030 y más allá solo se conseguirán mediante cambios transformativos de carácter económico, social, político y tecnológico”, recalcan los expertos.

¿Qué hacer?

Los especialistas insisten que la iniciativa del por parte del Estado es fundamental, pues es urgente restructurar la planeación económica de los países. Robert Watson, presidente del IPBES, señaló que los gobiernos tienen que abandonar el uso del PIB para calcular la riqueza e incorporar el capital natural y humano de sus países” e impedir los subsidios que perjudican al medioambiente dentro la industria energética, el transporte y la agricultura.

“Necesitamos un paradigma económico modificado para un futuro más sostenible”.

Por su parte, Leadley sugirió que la detención de esta crisis a través de “una transformación de nuestro modo de desarrollo”.

“Nuestro saber local, indígena y científico está demostrando que tenemos soluciones, así que basta de excusas, tenemos que vivir de manera diferente en la Tierra”, dijo el administrador del Programa de Desarrollo de la ONU, Achim Steiner.

Mientras tanto, los ciudadanos tienen que empezar a cambiar sus hábitos de consumo, si es que quieren tienen un futuro sustentable. Los expertos señalaron que los territorios de las comunidades indígenas están mucho mejor preservados que las zonas “desarrolladas”, por tanto las consideran como un modelo seguir.

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