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La nostalgia del campo mexicano

  1. Juan Blackaller - @JuanBlackaller - Integrante de Futuro

Hablar de la situación actual de la agricultura en México es complejo, nos llega la nostalgia de cuando escuchamos a nuestros padres y abuelos hablar de las décadas de 1950 a 1970 del siglo pasado, cuando el campo en México era una promesa con demasiado potencial.

En los últimos años hemos sido testigos de cómo la pasada Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), malversó más de mil 600 millones de pesos a través de múltiples prácticas irregulares, como la entrega de apoyos a beneficiarios fallecidos; pagos a universidades para desviar cientos de millones y la entrega de recursos para el campo que no fueron invertidos para ese fin.

En un esfuerzo por mitigar las malas prácticas de las administraciones anteriores, la nueva Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) comenzó a implementar nuevos programas con el fin de ser más cercanos y accesibles para los productores agrícolas y rurales. Los nuevos programas tienen como prioridad apoyar a los pequeños y medianos productores para mejorar su calidad de vida.

Es un desatino entender al campo mexicano. La competencia no está entre pequeños, medianos y grandes productores; ésta se encuentra con los productores internacionales, principalmente con los de nuestro principal socio comercial: Estados Unidos. Entender al campo mexicano también es reconocer una dualidad de la que pocos hablan, una dualidad en la que solo el 20 % de los productores son partícipes de la cadena productiva alimentaria del país.  La formación de sociedades de producción rural entre el 80% de los productores faltantes puede ayudar a mitigar la desventaja económica que tienen en comparación al otro 20 %, programas que incentiven la formación de sociedades de este tipo ayudarían a cerrar la brecha existente.

Las políticas públicas que por años impulsó la Sagarpa en forma de apoyos han tenido como consecuencia que exista un desarrollo económico y social sectorial. Si bien México es el octavo productor mundial de agroalimentos. Por otra parte, las exportaciones agroalimentarias muestran un gran dinamismo con ingresos superiores a las remesas y al turismo, la producción nacional es insuficiente para abastecer la demanda interna de algunos alimentos básicos. En 2012, México importó 32% del consumo interno en 10 productos básicos (maíz, trigo, frijol, arroz, soya, sorgo, carne de bovino, porcino y ave, y huevo). Además, el país importó el 79% del consumo doméstico de arroz, 93% de oleaginosas, 58% de trigo y 82% de maíz amarillo para consumo pecuario e industrial. A través de programas de apoyo que incluyan a todos los sectores participantes de la cadena alimentaria en los que el enfoque sea la capacitación de los productores con el fin de fomentar la productividad agropecuaria.

Sin duda alguna el potencial en el campo mexicano ahí está, es responsabilidad del nuevo gobierno escuchar a la mayoría de los productores y desarrollar programas y políticas públicas que fomenten el desarrollo de infraestructura adecuada para el manejo y transporte de alimentos, que incentiven la participación de los jóvenes en las actividades agropecuarias y que ayuden a la creación de nuevas y mejores fuentes de ingreso para las familias que nos alimentan.

Por años, el campo mexicano ha pasado a segundo plano en las prioridades de los gobiernos. Sin embargo, hay que reconocer que el gobierno actual, por lo menos, tiene voluntad de recuperar y reordenar esas prioridades.

Reconociendo esta voluntad, es necesario presionar para que se creen políticas públicas que mitiguen las diferencias entre ser un pequeño, mediano y grande productor deberá de ser tarea del gobierno entrante. Recuperar el futuro también es recuperar el campo.

Hagamos que esas historias que nuestros padres y abuelos nos contaron nos sirvan como motivación para que nuestros anhelos y ganas de trabajar se conviertan en acciones concretas, que estas historias nostálgicas se hagan realidad y México se convierta en una potencia dentro del sector agrícola.

Lista de solo algunas complejidades a vencer:

  • El 73.7% % del país se localiza en zonas áridas o semi-áridas.
  • 76.3% % del agua de lluvia se utiliza en agricultura (con grandes deficiencias de uso y suministro).
  • 80 % de la superficie agrícola se cultiva en terrenos de temporal.
  • El campo en México, en su mayor parte, depende de que exista un buen año de lluvias para que los cultivos no tengan problemas de desabasto de agua.
  • Solo tres de cada diez mujeres que laboran en el campo reciben un pago por su trabajo.
  • La inseguridad es el menor problema durante el desarrollo de las actividades (17%) según los productores, la mayor es altos costos de insumos y servicios (75.7%).
  • Cuatro de cada diez productores tiene una edad mayor a los 60 años.
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