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Escalando el Xinantécatl, el gobernante mexica Escalando el Xinantécatl, el gobernante mexica
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  La travesía de 15 horas para llegar a la cima del Nevado de Toluca
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La aventura que duró más de 15 horas inició en el Circuito Amsterdam a las 6:30 de la mañana. Ahí nos encontramos con los experimentados guías de México Mountain Guides, quienes fueron los responsables de llevarnos a la cima del Pico del Águila en el Nevado de Toluca. La aventura que duró más de 15 horas inició en el Circuito Amsterdam a las 6:30 de la mañana. Ahí nos encontramos con los experimentados guías de México Mountain Guides, quienes fueron los responsables de llevarnos a la cima del Pico del Águila en el Nevado de Toluca.
Una vez que el equipo estuvo completo, partimos hasta llegar a Toluca, Estado de México; desde ahí, nuestro destino se veía cada vez más cerca. Una vez que el equipo estuvo completo, partimos hasta llegar a Toluca, Estado de México; desde ahí, nuestro destino se veía cada vez más cerca.
Al asomarnos por la ventana, podíamos ver, ya con luz de día, como la montaña, con claras señales de nieve, ya estaba esperándonos; conforme avanzamos, el volcán extinto se hacía cada vez más grande y dejaba al descubierto su valle y bosque, los cuales tendríamos que atravesar si queríamos llegar a la meta. Al asomarnos por la ventana, podíamos ver, ya con luz de día, como la montaña, con claras señales de nieve, ya estaba esperándonos; conforme avanzamos, el volcán extinto se hacía cada vez más grande y dejaba al descubierto su valle y bosque, los cuales tendríamos que atravesar si queríamos llegar a la meta.
Pasadas las 9:00 de la mañana, ya estábamos en el campamento base: el Parque de los Venados, donde nuestra team leader, Fabiola, preguntó a uno de los ejidatarios si el camino estaba abierto o si nuestra caminata iniciaría desde ese punto y tendríamos que cargar con todo el equipo por un sendero entre el bosque. Para fortuna de nuestras piernas, el acceso estaba abierto y pudimos subir con el auto aproximadamente a un kilómetro del cráter del volcán. Pasadas las 9:00 de la mañana, ya estábamos en el campamento base: el Parque de los Venados, donde nuestra team leader, Fabiola, preguntó a uno de los ejidatarios si el camino estaba abierto o si nuestra caminata iniciaría desde ese punto y tendríamos que cargar con todo el equipo por un sendero entre el bosque. Para fortuna de nuestras piernas, el acceso estaba abierto y pudimos subir con el auto aproximadamente a un kilómetro del cráter del volcán.
[caption id="attachment_4876" align="alignleft" width="300"]<img class="size-medium wp-image-4876" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0344-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /> Puedes comer hielo de la montaña, con riesgo a enfermar de la garganta.[/caption] [caption id="attachment_4876" align="alignleft" width="300"]<img class="size-medium wp-image-4876" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0344-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /> Puedes comer hielo de la montaña, con riesgo a enfermar de la garganta.[/caption]
Si hubiera sabido que la travesía del cráter a la cúspide y de regreso duraría más de cinco horas a pie, y que tendría que librar obstáculos como rocas, arena volcánica, nieve y hielo, quizá habría rechazado la invitación de escalar el Nevado de Toluca; sin embargo, tengo espíritu aventurero y no dudé en decir sí. Si hubiera sabido que la travesía del cráter a la cúspide y de regreso duraría más de cinco horas a pie, y que tendría que librar obstáculos como rocas, arena volcánica, nieve y hielo, quizá habría rechazado la invitación de escalar el Nevado de Toluca; sin embargo, tengo espíritu aventurero y no dudé en decir sí.
He de confesar que cuando se empezó a gestar esta travesía, comenzaron a rondar en mi mente<img class="size-medium wp-image-4887 alignright" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0276-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /> imágenes de películas de alpinistas famosos, desde Pico de Dante, hasta Everest, pasando por toda la acción de Sylvester Stallone en Cliffhanger, y la desafortunada aventura de Aron Ralston al quedar atrapado más de cinco días entre las rocas y que el director Danny Boyle logró captar en 127 horas. He de confesar que cuando se empezó a gestar esta travesía, comenzaron a rondar en mi mente<img class="size-medium wp-image-4887 alignright" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0276-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /> imágenes de películas de alpinistas famosos, desde Pico de Dante, hasta Everest, pasando por toda la acción de Sylvester Stallone en Cliffhanger, y la desafortunada aventura de Aron Ralston al quedar atrapado más de cinco días entre las rocas y que el director Danny Boyle logró captar en 127 horas.
Aún con esas escenas en mi cabeza, llegamos al último campamento. Nos estacionamos y Fabiola y Poncho, nuestros guías, dieron las recomendaciones para comenzar el recorrido. Aún con esas escenas en mi cabeza, llegamos al último campamento. Nos estacionamos y Fabiola y Poncho, nuestros guías, dieron las recomendaciones para comenzar el recorrido.
Poncho se acercó y me dijo, “toma, ponte mucho bloqueador porque a pesar de que no está soleado, arriba el sol pega muy fuerte y vas quedar muy, pero muy bronceado”. Yo pensé, “pero si estamos a tres grados”, afortunadamente, hice caso a las instrucciones y me puse todo el bloqueador que pude Poncho se acercó y me dijo, “toma, ponte mucho bloqueador porque a pesar de que no está soleado, arriba el sol pega muy fuerte y vas quedar muy, pero muy bronceado”. Yo pensé, “pero si estamos a tres grados”, afortunadamente, hice caso a las instrucciones y me puse todo el bloqueador que pude
Después se acercó Fabiola y me comentó, “qué bueno que traes lentes de sol”. Uno de los artículos imprescindibles, aparte de un buen calzado, son las gafas, pues los rayos solares al reflejarse sobre la nieve o el hielo, pueden llegar a causar lesiones graves, desde quemaduras hasta lesiones en las córneas. Eso no lo sabía, y, por primera vez, sentí que mi vanidad y mi sentido fashion me había salvado. Después se acercó Fabiola y me comentó, “qué bueno que traes lentes de sol”. Uno de los artículos imprescindibles, aparte de un buen calzado, son las gafas, pues los rayos solares al reflejarse sobre la nieve o el hielo, pueden llegar a causar lesiones graves, desde quemaduras hasta lesiones en las córneas. Eso no lo sabía, y, por primera vez, sentí que mi vanidad y mi sentido fashion me había salvado.
Por último, nos proporcionaron un casco y un bastón, de esos que había visto usar a los <img class="size-medium wp-image-4895 alignright" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0228-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" />alpinistas en muchas fotos y en aquellas películas que recordé al comenzar el viaje, y que horas después se convertiría en mi mejor amigo y apoyo durante toda la jornada. Por último, nos proporcionaron un casco y un bastón, de esos que había visto usar a los <img class="size-medium wp-image-4895 alignright" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0228-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" />alpinistas en muchas fotos y en aquellas películas que recordé al comenzar el viaje, y que horas después se convertiría en mi mejor amigo y apoyo durante toda la jornada.
<img class="size-medium wp-image-4897 alignright" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0215-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" />Antes de emprender la caminata hasta la base del cráter, recibimos las indicaciones finales de nuestros guías, quienes nos dijeron que, a pesar de que el primer tramo se ve fácil, teníamos que recorrerlo con mucha calma, pues se trataba del momento en el que nuestros cuerpos empezarían a sufrir los efectos de la altura, dos mil 500 metros sobre el nivel del mar, y hacerlo lentamente nos ayudaría a estabilizarnos y evitar sentirnos mal. <img class="size-medium wp-image-4897 alignright" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0215-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" />Antes de emprender la caminata hasta la base del cráter, recibimos las indicaciones finales de nuestros guías, quienes nos dijeron que, a pesar de que el primer tramo se ve fácil, teníamos que recorrerlo con mucha calma, pues se trataba del momento en el que nuestros cuerpos empezarían a sufrir los efectos de la altura, dos mil 500 metros sobre el nivel del mar, y hacerlo lentamente nos ayudaría a estabilizarnos y evitar sentirnos mal.
Justo a la mitad del sendero, unas risas y gritos llamaron mi atención. Tres niños pequeños se estaban divirtiendo en una feroz y alegre guerra de bolas nieve, y otro más estaba en la parte alta de una colina resbalándose sobre el hielo. Por un momento pensé que eso sería todo y que no habría más que ver, pero cuando volví la mirada a nuestro grupo ya me había quedado atrás. Justo a la mitad del sendero, unas risas y gritos llamaron mi atención. Tres niños pequeños se estaban divirtiendo en una feroz y alegre guerra de bolas nieve, y otro más estaba en la parte alta de una colina resbalándose sobre el hielo. Por un momento pensé que eso sería todo y que no habría más que ver, pero cuando volví la mirada a nuestro grupo ya me había quedado atrás.
<img class="size-medium wp-image-4898 alignleft" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0210-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" />Luego de correr sobre la pendiente y lograr reintegrarme, mi corazón estaba muy acelerado y me costaba mucho respirar. Me detuve a tratar de controlar mi ritmo cardíaco, y por un momento sentí que me iba a desmayar. <img class="size-medium wp-image-4898 alignleft" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0210-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" />Luego de correr sobre la pendiente y lograr reintegrarme, mi corazón estaba muy acelerado y me costaba mucho respirar. Me detuve a tratar de controlar mi ritmo cardíaco, y por un momento sentí que me iba a desmayar.
Poncho, quien no perdía detalle, se acercó y me dijo; “¿ves por qué les dijimos que subieran despacio?, estás sufriendo un episodio de mal de montaña. Relájate, toma agua, inhala por la nariz y exhala por la boca, despacio...”, a los pocos minutos me sentí mejor y Poncho me tendió la mano para ayudar a ponerme de pie, luego me preguntó, por primera vez en el recorrido, “¿puedes seguir?”, mi cuerpo decía que no, pero no quería darme por vencido. Poncho, quien no perdía detalle, se acercó y me dijo; “¿ves por qué les dijimos que subieran despacio?, estás sufriendo un episodio de mal de montaña. Relájate, toma agua, inhala por la nariz y exhala por la boca, despacio...”, a los pocos minutos me sentí mejor y Poncho me tendió la mano para ayudar a ponerme de pie, luego me preguntó, por primera vez en el recorrido, “¿puedes seguir?”, mi cuerpo decía que no, pero no quería darme por vencido.
Me sentía mareado, pero giré la cabeza y en el horizonte encontré uno de los más hermosos retratos de la naturaleza. Desde ese punto, se puede ver un acantilado muy profundo, en su base hay un montículo de lava petrificada, una bóveda, que separa dos grandes formaciones de agua, dos lagunas, conocidas como Laguna del Sol y Laguna de la Luna. Me sentía mareado, pero giré la cabeza y en el horizonte encontré uno de los más hermosos retratos de la naturaleza. Desde ese punto, se puede ver un acantilado muy profundo, en su base hay un montículo de lava petrificada, una bóveda, que separa dos grandes formaciones de agua, dos lagunas, conocidas como Laguna del Sol y Laguna de la Luna.
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4896" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0223-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></p> <p style="text-align: center"><img class="aligncenter size-medium wp-image-4896" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0223-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></p>
Por un momento permanecí desconectado del mundo, hasta que escuché el grito de Fabiola, “vamos, es hora de seguir”. Poncho se acercó de nuevo, “¿entonces, continúas o te regresas?”, no recuerdo haber dicho una sola palabra, sólo tomé con mi mano izquierda la cámara, con la derecha el bastón y empecé a caminar. Por un momento permanecí desconectado del mundo, hasta que escuché el grito de Fabiola, “vamos, es hora de seguir”. Poncho se acercó de nuevo, “¿entonces, continúas o te regresas?”, no recuerdo haber dicho una sola palabra, sólo tomé con mi mano izquierda la cámara, con la derecha el bastón y empecé a caminar.
Mientras caminábamos le pregunté a Poncho, “¿oye, si bajo hasta las lagunas, me puedo meter a nadar?”, entre risas me respondió, “pues, si aguantas el agua helada, casi congelada y te metes sin que nadie se dé cuenta, yo creo que sí”. Lo del agua helada lo entendí muy bien, pues esas lagunas se formaron por el deshielo de la nieve de los picos de la montaña, pero lo de meterme sin que nadie me viera, eso no lo entendí. Así que le pregunté, “¿está prohibido meterse?”, antes de responder, noté en su cara la expresión que tienen los abuelos cuando están a punto de relatar una historia interesante y entretenida, así fue. Mientras caminábamos le pregunté a Poncho, “¿oye, si bajo hasta las lagunas, me puedo meter a nadar?”, entre risas me respondió, “pues, si aguantas el agua helada, casi congelada y te metes sin que nadie se dé cuenta, yo creo que sí”. Lo del agua helada lo entendí muy bien, pues esas lagunas se formaron por el deshielo de la nieve de los picos de la montaña, pero lo de meterme sin que nadie me viera, eso no lo entendí. Así que le pregunté, “¿está prohibido meterse?”, antes de responder, noté en su cara la expresión que tienen los abuelos cuando están a punto de relatar una historia interesante y entretenida, así fue.
Poncho me contó que hace mucho tiempo, esas lagunas eran centros ceremoniales prehispánicos de la cultura Mexica y que hasta ahí llegaban los antiguos habitantes a hacer ofrendas a sus dioses, arrojaban vasijas y estatuillas de sus ídolos a las heladas aguas de las lagunas. Poncho me contó que hace mucho tiempo, esas lagunas eran centros ceremoniales prehispánicos de la cultura Mexica y que hasta ahí llegaban los antiguos habitantes a hacer ofrendas a sus dioses, arrojaban vasijas y estatuillas de sus ídolos a las heladas aguas de las lagunas.
<p style="text-align: center"><img class="aligncenter wp-image-4890" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0262-300x65.jpg" alt="" width="471" height="102" /></p> <p style="text-align: center"><img class="aligncenter wp-image-4890" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0262-300x65.jpg" alt="" width="471" height="102" /></p>
Desgraciadamente, llegaron personas con equipo de buceo y empezaron a saquear todo lo que se encontraba en las profundidades, por eso está prohibido el acceso, para evitar que continuaran extrayendo tesoros. Desgraciadamente, llegaron personas con equipo de buceo y empezaron a saquear todo lo que se encontraba en las profundidades, por eso está prohibido el acceso, para evitar que continuaran extrayendo tesoros.
Después de escuchar el relato, mi curiosidad y ganas de seguir fueron en aumento, hasta que llegamos al punto en el que, para continuar, debíamos librar una pendiente de unos 300 metros con una inclinación de no menos de 45 grados. Después de escuchar el relato, mi curiosidad y ganas de seguir fueron en aumento, hasta que llegamos al punto en el que, para continuar, debíamos librar una pendiente de unos 300 metros con una inclinación de no menos de 45 grados.
Rocas nada firmes y arena. Como primer solución al obstáculo resolví subir corriendo y de un empujón. Mala decisión, sólo logré sofocarme y, por segunda vez en el recorrido, estuve a punto de abandonar la misión. Rocas nada firmes y arena. Como primer solución al obstáculo resolví subir corriendo y de un empujón. Mala decisión, sólo logré sofocarme y, por segunda vez en el recorrido, estuve a punto de abandonar la misión.
Pero no fue así, Poncho me sugirió que subiera de lado, dando un paso a la vez. me sentía un poco ridículo subiendo de esa forma, pero funcionaba bastante bien. Pero no fue así, Poncho me sugirió que subiera de lado, dando un paso a la vez. me sentía un poco ridículo subiendo de esa forma, pero funcionaba bastante bien.
Así que continuamos y llegamos a la punta de la pendiente. Todos festejamos como si hubiéramos roto un récord mundial, como si hubiéramos ganado una medalla de oro en algún tipo de competencia. Estábamos brincando y celebrando, cuando escuché la voz de Mariana (una integrante del grupo), “¿ya vieron El Popo?”, por un momento pensé que le había hecho daño la altura, ¡estábamos escalando el Nevado de Toluca, nada tenía que ver con el Popocatépetl!, pero al escuchar las exclamaciones de todos, no me quedó más que voltear y ver entre las nubes cómo sobresalía la majestuosa figura de Don Goyo, y a su lado izquierdo, una hermosa dama: el Iztaccíhuatl. Nuestro siguiente trayecto fue más simple, pero no dejó de ser peligroso y asombroso. Debíamos caminar aproximadamente 600 u 800 metros sobre una vereda al borde del volcán, dónde, del lado izquierdo había un barranco empinado que tenía como fin la Laguna del Sol en la base del cráter; y del lado derecho otro barranco, cubierto por una capad de unos 15 centímetros de hielo y terminaba en una pila e rocas amontonadas y afiladas. Así que continuamos y llegamos a la punta de la pendiente. Todos festejamos como si hubiéramos roto un récord mundial, como si hubiéramos ganado una medalla de oro en algún tipo de competencia. Estábamos brincando y celebrando, cuando escuché la voz de Mariana (una integrante del grupo), “¿ya vieron El Popo?”, por un momento pensé que le había hecho daño la altura, ¡estábamos escalando el Nevado de Toluca, nada tenía que ver con el Popocatépetl!, pero al escuchar las exclamaciones de todos, no me quedó más que voltear y ver entre las nubes cómo sobresalía la majestuosa figura de Don Goyo, y a su lado izquierdo, una hermosa dama: el Iztaccíhuatl. Nuestro siguiente trayecto fue más simple, pero no dejó de ser peligroso y asombroso. Debíamos caminar aproximadamente 600 u 800 metros sobre una vereda al borde del volcán, dónde, del lado izquierdo había un barranco empinado que tenía como fin la Laguna del Sol en la base del cráter; y del lado derecho otro barranco, cubierto por una capad de unos 15 centímetros de hielo y terminaba en una pila e rocas amontonadas y afiladas.
La vereda por la que caminamos no mide más de 1.5 metros de ancho, así que tropezar o ir sin cuidado podría terminar en un accidente. La vereda por la que caminamos no mide más de 1.5 metros de ancho, así que tropezar o ir sin cuidado podría terminar en un accidente.
Al pasar la vereda, Fabiola preguntó, “¿están listos para llegar a la cima?” No sé qué cara habré puesto, pues Poncho sólo me dijo, “ya estás hasta aquí, el siguiente tramo lo vas a disfrutar muchísimo, es el más difícil de toda la ruta, pero al llegar a la cumbre no vas a querer bajar”. Por tercera vez, casi me rindo. Al pasar la vereda, Fabiola preguntó, “¿están listos para llegar a la cima?” No sé qué cara habré puesto, pues Poncho sólo me dijo, “ya estás hasta aquí, el siguiente tramo lo vas a disfrutar muchísimo, es el más difícil de toda la ruta, pero al llegar a la cumbre no vas a querer bajar”. Por tercera vez, casi me rindo.
[caption id="attachment_4880" align="alignleft" width="300"]<img class="size-medium wp-image-4880" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0306-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /> La última parte del recorrido es la que tiene la vista mas hermosa, pero es el tramo más peligroso[/caption] [caption id="attachment_4880" align="alignleft" width="300"]<img class="size-medium wp-image-4880" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0306-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /> La última parte del recorrido es la que tiene la vista mas hermosa, pero es el tramo más peligroso[/caption]
Mis piernas temblaron un poco, no sabía si era por el esfuerzo físico o si era por lo que acababa de decir nuestra team leader, “no sé si es seguro seguir”. Mis piernas temblaron un poco, no sabía si era por el esfuerzo físico o si era por lo que acababa de decir nuestra team leader, “no sé si es seguro seguir”.
Cuando Fabiola logró subir el primer tramo y había fijado la cuerda guía, Poncho nos formó en una línea para escalar uno por uno, uno detrás del otro. Cuando Fabiola logró subir el primer tramo y había fijado la cuerda guía, Poncho nos formó en una línea para escalar uno por uno, uno detrás del otro.
Sentía una mezcla de tensión, nerviosismo, emoción y adrenalina. Aún con el agotamiento físico, todos llevábamos la intención de llegar al Pico del Águila, así que empezamos a subir ese primer y peligroso tramo resbaloso de rocas y hielo y una vez pasado ese punto, la ruta era sortear rocas de todos tamaños, unas más cubiertas de hielo y afiladas que otras. Sentía una mezcla de tensión, nerviosismo, emoción y adrenalina. Aún con el agotamiento físico, todos llevábamos la intención de llegar al Pico del Águila, así que empezamos a subir ese primer y peligroso tramo resbaloso de rocas y hielo y una vez pasado ese punto, la ruta era sortear rocas de todos tamaños, unas más cubiertas de hielo y afiladas que otras.
[caption id="attachment_4879" align="aligncenter" width="300"]<img class="size-medium wp-image-4879" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0310-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /> "Don Goyo" Celebra con nosotros el haber llegado a lo alto del Nevado de Toluca.[/caption] [caption id="attachment_4879" align="aligncenter" width="300"]<img class="size-medium wp-image-4879" src="https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/01/IMG_0310-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /> "Don Goyo" Celebra con nosotros el haber llegado a lo alto del Nevado de Toluca.[/caption]
Cuando por fin toqué la cima, todo cansancio se evaporó. Para cualquier lado que dirigiera la mirada había un majestuoso paisaje, y de nuevo Don Goyo celebraba con nosotros el éxito de haber llegado a nuestra meta y justo en ese instante escupía una fumarla, dándonos el marco perfecto para la postal de nuestro triunfo, subir a lo más alto del Nevado de Toluca. Cuando por fin toqué la cima, todo cansancio se evaporó. Para cualquier lado que dirigiera la mirada había un majestuoso paisaje, y de nuevo Don Goyo celebraba con nosotros el éxito de haber llegado a nuestra meta y justo en ese instante escupía una fumarla, dándonos el marco perfecto para la postal de nuestro triunfo, subir a lo más alto del Nevado de Toluca.
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