• ID de revisión 10349 REVISIÓN
  • 2019-04-30 10:18:07
  • por Diana Juárez Torres
  • Nota:
  • ID de revisión 10350 REVISIÓN
  • 2019-04-30 10:18:26
  • por Diana Juárez Torres
  • Nota:
 
   
Title Title
Elecciones en España: pierde el populismo Elecciones en España: pierde el populismo
Summary Summary
Highlights Highlights
Content Content
<strong>Por Luis De La Calle</strong>  <strong>Por Luis De La Calle - </strong>Académico del CIDE
Académico del CIDE  
Para los lectores que hayan seguido algo la reciente campaña electoral en España (supongo que no muchos, más interesados en el interminable goteo de noticias positivas producido por la 4T), una de las ocurrencias partidistas más comentadas fue el inquebrantable compromiso del candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, para no gobernar con Pedro Sánchez, actual presidente de gobierno en funciones y candidato del Partido Socialista (PSOE), independientemente de cual fuera el resultado de la elección. Este tipo de compromisos son habituales contra partidos situados más allá del juego político convencional, bien porque proponen limitar derechos de minorías ciudadanas, bien porque reivindican episodios traumáticos y divisores del pasado nacional, bien porque desprecian las normas básicas del juego democrático. Para los lectores que hayan seguido algo la reciente campaña electoral en España (supongo que no muchos, más interesados en el interminable goteo de noticias positivas producido por la 4T), una de las ocurrencias partidistas más comentadas fue el inquebrantable compromiso del candidato de Ciudadanos, Albert Rivera, para no gobernar con Pedro Sánchez, actual presidente de gobierno en funciones y candidato del Partido Socialista (PSOE), independientemente de cual fuera el resultado de la elección. Este tipo de compromisos son habituales contra partidos situados más allá del juego político convencional, bien porque proponen limitar derechos de minorías ciudadanas, bien porque reivindican episodios traumáticos y divisores del pasado nacional, bien porque desprecian las normas básicas del juego democrático.
El ejemplo clásico es el llamado “cordón sanitario” de socialistas y republicanos franceses contra el Frente Nacional, un partido xenófobo y anti-europeísta. Por ejemplo, numerosos votantes republicanos decidieron apoyar al candidato independiente Macron en 2015 frente a la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, a pesar de que ideológicamente podrían haberse sentido más cercanos de la segunda. El ejemplo clásico es el llamado “cordón sanitario” de socialistas y republicanos franceses contra el Frente Nacional, un partido xenófobo y anti-europeísta. Por ejemplo, numerosos votantes republicanos decidieron apoyar al candidato independiente Macron en 2015 frente a la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, a pesar de que ideológicamente podrían haberse sentido más cercanos de la segunda.
Pues bien, la ocurrencia de Rivera dice mucho de la desfachatez (si se permite el juego de palabras) con la que se ha comportado el centro-derecha en esta elección, porque ha primado la competencia exacerbada entre sus tres alfiles (Ciudadanos, Partido Popular y el recién llegado Vox) sobre la capacidad de tender puentes ideológicos entre votantes. Así, para robar votos hacia la derecha al PP, el líder de Ciudadanos cayó en la trampa de comprometerse a no gobernar con el PSOE, como si el viento se hubiera llevado su pacto legislativo con el mismo Sánchez en 2016, y como si ese mismo partido no fuera su más cercano vecino programático. Por robar un puñado de votos a su derecha (Ciudadanos sacó 16 por ciento del voto, tres puntos más que hace tres años), tendrá ahora que desdecirse de su “inquebrantable” compromiso si quiere intentar formar parte del gobierno o resignarse a lucir su encomiable tercera posición en el congreso, sin ninguna perspectiva de superar al segundo. Pues bien, la ocurrencia de Rivera dice mucho de la desfachatez (si se permite el juego de palabras) con la que se ha comportado el centro-derecha en esta elección, porque ha primado la competencia exacerbada entre sus tres alfiles (Ciudadanos, Partido Popular y el recién llegado Vox) sobre la capacidad de tender puentes ideológicos entre votantes. Así, para robar votos hacia la derecha al PP, el líder de Ciudadanos cayó en la trampa de comprometerse a no gobernar con el PSOE, como si el viento se hubiera llevado su pacto legislativo con el mismo Sánchez en 2016, y como si ese mismo partido no fuera su más cercano vecino programático. Por robar un puñado de votos a su derecha (Ciudadanos sacó 16 por ciento del voto, tres puntos más que hace tres años), tendrá ahora que desdecirse de su “inquebrantable” compromiso si quiere intentar formar parte del gobierno o resignarse a lucir su encomiable tercera posición en el congreso, sin ninguna perspectiva de superar al segundo.
El Partido Popular es sin duda alguna el gran derrotado de la elección. Pierde la mitad de votos y escaños (pasa de 33 por ciento a 17 por ciento), transferidos en gran parte a Vox y en menor medida a PSOE y Ciudadanos. Su nuevo líder, Pablo Casado, sabedor de la previsible derrota, jugó su carta electoral a bloquear al máximo el crecimiento de Vox, su rival populista por la derecha, para poder negociar un gobierno bipartito con Ciudadanos. Para ello, lanzó propuestas insensatas y descalificaciones deshonestas de líderes de otros partidos que no ayudaron a moderar su plataforma electoral. La apuesta fracasó, pues perdió por la derecha y por el centro: por la derecha, el auge de Vox (que se lleva el 10 por ciento del voto) acentúa la vulnerabilidad del PP, pues este ha resistido mejor en sus feudos tradicionales más conservadores (aquellos votantes que bien podrían pasarse a Vox una vez que este ya tiene presencia nacional y un discurso más elaborado); por el centro, el continuo desprecio de las políticas del gobierno de Rajoy (en parte jaleado por la renovada presencia del antiguo presidente Aznar en la campaña) asustó a aquellos que ven en el PP una garantía de estabilidad y crecimiento económicos, quienes pudieron encontrar acomodo en el PSOE o en Ciudadanos. La única noticia positiva del PP es que sigue siendo la segunda fuerza política, por lo que, si resiste territorialmente en las próximas elecciones municipales de mayo, es plausible que reconstruya su papel de líder de las derechas. El Partido Popular es sin duda alguna el gran derrotado de la elección. Pierde la mitad de votos y escaños (pasa de 33 por ciento a 17 por ciento), transferidos en gran parte a Vox y en menor medida a PSOE y Ciudadanos. Su nuevo líder, Pablo Casado, sabedor de la previsible derrota, jugó su carta electoral a bloquear al máximo el crecimiento de Vox, su rival populista por la derecha, para poder negociar un gobierno bipartito con Ciudadanos. Para ello, lanzó propuestas insensatas y descalificaciones deshonestas de líderes de otros partidos que no ayudaron a moderar su plataforma electoral. La apuesta fracasó, pues perdió por la derecha y por el centro: por la derecha, el auge de Vox (que se lleva el 10 por ciento del voto) acentúa la vulnerabilidad del PP, pues este ha resistido mejor en sus feudos tradicionales más conservadores (aquellos votantes que bien podrían pasarse a Vox una vez que este ya tiene presencia nacional y un discurso más elaborado); por el centro, el continuo desprecio de las políticas del gobierno de Rajoy (en parte jaleado por la renovada presencia del antiguo presidente Aznar en la campaña) asustó a aquellos que ven en el PP una garantía de estabilidad y crecimiento económicos, quienes pudieron encontrar acomodo en el PSOE o en Ciudadanos. La única noticia positiva del PP es que sigue siendo la segunda fuerza política, por lo que, si resiste territorialmente en las próximas elecciones municipales de mayo, es plausible que reconstruya su papel de líder de las derechas.
A todo esto, la elección la ganó el PSOE, que le dio la vuelta a una secuencia catastrófica de resultados nacionales que empezó en 2011 y se consolidó en 2015 y 2016. Tras la saga de dimisiones y regresos triunfales de Pedro Sánchez, por fin el PSOE vuelve a ganar una elección, con el 29 por ciento de los votos y unos 123 asientos. Rentabiliza así la jugada maestra de la moción de censura del año pasado, en la que casi toda la oposición en bloque (con la notable excepción de Ciudadanos) optó por echar a Rajoy e investir a Sánchez motivada por la extensión de la trama corrupta del PP. El desmoronamiento demoscópico del PP tras la salida y renuncia de Rajoy es digno de estudio. El efecto La Moncloa ha ayudado a Sánchez a capitalizar una breve gestión más profunda en gestos que en políticas concretas, y que ha sido suficiente para desinflar el globo de Podemos, que en unos años más habrá regresado a los porcentajes tradicionales de los partidos radicales de izquierdas (en esta elección, ha sacado el 14 por ciento, tres puntos porcentuales menos que en la anterior y ya no muy lejos del techo máximo de la izquierda radical alcanzado en 1996). A todo esto, la elección la ganó el PSOE, que le dio la vuelta a una secuencia catastrófica de resultados nacionales que empezó en 2011 y se consolidó en 2015 y 2016. Tras la saga de dimisiones y regresos triunfales de Pedro Sánchez, por fin el PSOE vuelve a ganar una elección, con el 29 por ciento de los votos y unos 123 asientos. Rentabiliza así la jugada maestra de la moción de censura del año pasado, en la que casi toda la oposición en bloque (con la notable excepción de Ciudadanos) optó por echar a Rajoy e investir a Sánchez motivada por la extensión de la trama corrupta del PP. El desmoronamiento demoscópico del PP tras la salida y renuncia de Rajoy es digno de estudio. El efecto La Moncloa ha ayudado a Sánchez a capitalizar una breve gestión más profunda en gestos que en políticas concretas, y que ha sido suficiente para desinflar el globo de Podemos, que en unos años más habrá regresado a los porcentajes tradicionales de los partidos radicales de izquierdas (en esta elección, ha sacado el 14 por ciento, tres puntos porcentuales menos que en la anterior y ya no muy lejos del techo máximo de la izquierda radical alcanzado en 1996).
Daría la impresión de que la izquierda ganó con una gran mayoría, pero nada más lejos de la realidad. La suma de PSOE y Podemos se queda a diez escaños de la mayoría absoluta en el Congreso. Además, las sumas de votos de izquierdas y derechas son prácticamente idénticas, con 11 millones cada bloque. La gran diferencia estriba en que en esta elección la derecha se presentó dividida en tres partidos, lo que les perjudica en la asignación de escaños (el famoso voto útil) y en que el surgimiento de Vox, un partido que adopta posiciones poco convencionales en temas polémicos como las autonomías, los inmigrantes o la violencia de género, ayudó a la movilización del voto de la izquierda. Así, ayer votaron dos millones más de españoles, y gran parte de esos votos fueron a papeletas de izquierdas. En suma, división de la derecha y mayor movilización de la izquierda han dado la victoria a Sánchez, pero los números no apuntan a un viraje ideológico de los españoles. Daría la impresión de que la izquierda ganó con una gran mayoría, pero nada más lejos de la realidad. La suma de PSOE y Podemos se queda a diez escaños de la mayoría absoluta en el Congreso. Además, las sumas de votos de izquierdas y derechas son prácticamente idénticas, con 11 millones cada bloque. La gran diferencia estriba en que en esta elección la derecha se presentó dividida en tres partidos, lo que les perjudica en la asignación de escaños (el famoso voto útil) y en que el surgimiento de Vox, un partido que adopta posiciones poco convencionales en temas polémicos como las autonomías, los inmigrantes o la violencia de género, ayudó a la movilización del voto de la izquierda. Así, ayer votaron dos millones más de españoles, y gran parte de esos votos fueron a papeletas de izquierdas. En suma, división de la derecha y mayor movilización de la izquierda han dado la victoria a Sánchez, pero los números no apuntan a un viraje ideológico de los españoles.
Pedro Sánchez tiene ahora tres combinaciones posibles para formar gobierno. La más conservadora es buscar el apoyo de Ciudadanos para formar un gabinete de centro-izquierda. Es la opción preferida por la elite económica (el Banco Santander ya se ha manifestado a favor de ella) y supondría algún tipo de intercambio entre asuntos territoriales y económicos – por ejemplo, Ciudadanos podría aceptar alguna “solución pactada” al problema catalán a cambio de promover su agenda de reformas económicas o a la inversa --. Es la solución menos querida por los votantes socialistas y además cuenta con el veto de partida del líder de Ciudadanos. La segunda opción es la preferida por las izquierdas y sería la coalición multicolor, con PSOE, Podemos y algunos partidos nacionalistas que dieran estabilidad al gobierno. Esta coalición intentaría aprobar subidas fiscales que reduzcan la desigualdad y la pobreza sin dañar el crecimiento económico, pero sería altamente inestable en la solución al problema territorial, más aún si ERC, partido dominante dentro del campo independentista catalán y cuyo apoyo para dar estabilidad a esta opción es imprescindible, decide seguir reivindicando el referéndum en vez de negociar algún acuerdo intermedio que sea aceptable para los votantes socialistas. Pedro Sánchez tiene ahora tres combinaciones posibles para formar gobierno. La más conservadora es buscar el apoyo de Ciudadanos para formar un gabinete de centro-izquierda. Es la opción preferida por la elite económica (el Banco Santander ya se ha manifestado a favor de ella) y supondría algún tipo de intercambio entre asuntos territoriales y económicos – por ejemplo, Ciudadanos podría aceptar alguna “solución pactada” al problema catalán a cambio de promover su agenda de reformas económicas o a la inversa --. Es la solución menos querida por los votantes socialistas y además cuenta con el veto de partida del líder de Ciudadanos. La segunda opción es la preferida por las izquierdas y sería la coalición multicolor, con PSOE, Podemos y algunos partidos nacionalistas que dieran estabilidad al gobierno. Esta coalición intentaría aprobar subidas fiscales que reduzcan la desigualdad y la pobreza sin dañar el crecimiento económico, pero sería altamente inestable en la solución al problema territorial, más aún si ERC, partido dominante dentro del campo independentista catalán y cuyo apoyo para dar estabilidad a esta opción es imprescindible, decide seguir reivindicando el referéndum en vez de negociar algún acuerdo intermedio que sea aceptable para los votantes socialistas.
La última opción es que Sánchez busque la investidura sin acuerdos estables de gobierno con ningún partido de la oposición (es suficiente con que en la segunda votación de investidura Podemos y los nacionalistas vascos voten a favor, y el resto de grupos nacionalistas se abstengan). Esta posibilidad, habitual en la historia parlamentaria española reciente, daría flexibilidad al gobierno para buscar acuerdos legislativos con distintos partidos en función del objetivo perseguido. Dado que el gobierno sólo puede ser removido si un candidato alternativo obtiene la mayoría absoluta, y no parece que las derechas puedan aliarse a los independentistas para alcanzar dicho objetivo, Sánchez puede jugar la geometría variable parlamentaria para crear mayorías puntuales. La última opción es que Sánchez busque la investidura sin acuerdos estables de gobierno con ningún partido de la oposición (es suficiente con que en la segunda votación de investidura Podemos y los nacionalistas vascos voten a favor, y el resto de grupos nacionalistas se abstengan). Esta posibilidad, habitual en la historia parlamentaria española reciente, daría flexibilidad al gobierno para buscar acuerdos legislativos con distintos partidos en función del objetivo perseguido. Dado que el gobierno sólo puede ser removido si un candidato alternativo obtiene la mayoría absoluta, y no parece que las derechas puedan aliarse a los independentistas para alcanzar dicho objetivo, Sánchez puede jugar la geometría variable parlamentaria para crear mayorías puntuales.
¿Qué pasará? Por tradición y juego político, el tercer resultado es el más esperado. Sánchez deberá encontrar el equilibrio entre sus medidas de “justicia social” (más impuestos y más redistribución) y de “reajuste territorial” (un nuevo estatuto catalán negociado por todas las fuerzas parlamentarias, que reconozca la singularidad catalana e incremente la capacidad fiscal de la región, todo ello refrendado en referéndum y validado por una Corte Constitucional con un creciente número de jueces elegidos por el PSOE), sin dañar excesivamente el tenue crecimiento económico del país. Si España entrara en otra recesión, regresaría el momento del PP. El PSOE, convertido en el partido de la responsabilidad institucional, tiene la difícil misión de contentar a todos los que llevan lustros enfadados. Está por ver qué tanto consiga. ¿Qué pasará? Por tradición y juego político, el tercer resultado es el más esperado. Sánchez deberá encontrar el equilibrio entre sus medidas de “justicia social” (más impuestos y más redistribución) y de “reajuste territorial” (un nuevo estatuto catalán negociado por todas las fuerzas parlamentarias, que reconozca la singularidad catalana e incremente la capacidad fiscal de la región, todo ello refrendado en referéndum y validado por una Corte Constitucional con un creciente número de jueces elegidos por el PSOE), sin dañar excesivamente el tenue crecimiento económico del país. Si España entrara en otra recesión, regresaría el momento del PP. El PSOE, convertido en el partido de la responsabilidad institucional, tiene la difícil misión de contentar a todos los que llevan lustros enfadados. Está por ver qué tanto consiga.
Categories Categories
Article type Article type
Tags Tags
Elecciones Elecciones
Author byline Author byline
No No
Has hero Has hero
Yes Yes
Hero Alignment Hero Alignment
full full
Hero Image URL Hero Image URL
https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/04/PSOE-elecciones-Espana-necesitara-FotoAFP_MEDIMA20190428_0178_31-150x150.jpg https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/04/PSOE-elecciones-Espana-necesitara-FotoAFP_MEDIMA20190428_0178_31-150x150.jpg
Featured Image URL Featured Image URL
https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/04/PSOE-elecciones-Espana-necesitara-FotoAFP_MEDIMA20190428_0178_31.jpg https://es.wikitribune.com/wp-content/uploads/2019/04/PSOE-elecciones-Espana-necesitara-FotoAFP_MEDIMA20190428_0178_31.jpg
Sources Sources

Suscríbete a nuestro boletín

Para recibir noticias, alertas y actualizaciones

WikiTribune Abrir Menú Cerrar Buscar Me gusta Regresar Siguiente Abrir Menú Cerrar Menú Play video RSS Feed Compartir en Facebook Compartir Twitter Compartir Reddit Síguenos en Instagram Síguenos en YouTube Conéctate con nosotros en LinkedIn Connect with us on Discord Envíanos un correo electrónico