CE_Made_in_China

Made in China... sold in México


En México el e-commerce se encuentra rezagado por la desconfianza social y el vacío legal que ampara a los mexicanos para realizar negocios a través de la web. Sin embargo, son pocos los que reciben recompensas por ese mercado mal aprovechado y que bajo ciertos aspectos, en México podría incluirse en la categoría de «mercado informal».

Plumas de moda en diez pesos, audífonos con manos libres en 20 pesos, tres encendedores por 10 pesos, kit de costura en 20 pesos, destornilladores, martillos, lámparas; en el Metro vemos productos «de calidad» que llegan hasta nuestros lugares de la mano de lo denominado en México como «vagoneros». Sin embargo, la calidad de los productos se adapta a los bolsillos de los usuarios del Sistema de Transporte Colectivo con precios de entre 10 y 20 pesos (es decir 1 dólar).

Aunque se haya combatido el mercado informal, continúa operando en el transporte y en cada esquina de la Ciudad de México. Parece que los productos nunca se van a acabar y cada día se adaptan más a los gustos occidentales o que incluso están de moda.

¿De dónde salen estos productos? y ¿cómo llegan a México?

Al mirar los productos, la lógica mexicana nos enviará directamente a lugares de venta informal como La Merced o Tepito, sin embargo, al recorrer esos centros de comercio informal nos percatamos que todos son de procedencia china.

Pero el fondo va más allá de la migración transcontinental. Incluso se puede decir que la respuesta está más cerca de lo que creemos: está en nuestros bolsillos, en nuestros dispositivos móviles y a través de un dedazo.

Si desmitificamos las ideas occidentales de comercio, nos podemos dar cuenta de la evolución del e-commerce. Desde el 2015 el estudio “Mobile Commerce en México y el mundo”, de la Asociación Mexicana de Venta Online e IAB México, demostró que las compras online en el país norteamericano han aumentado en jóvenes de entre 18 y 34 años de edad y las transacciones se realizan a través de sus smartphones; sin embargo, la última Investigación de Consumo Transfronterizo PayPal 2018 arrojó que sólo el 34 % de los mexicanos realiza compras online, siendo 48 % el promedio en América Latina.

La investigación de PayPal también revela que los países de destinos de las compras son China con 26 %; Estados Unidos 21 %; Reino Unido 14 %; Alemania 10 %; y Japón con el 5 %.

Actualmente, podemos observar una gran variedad de aplicaciones móviles (app) que son utilizadas en México. Simplemente por mencionar algunas Alibaba, Aliexpress, Light in the box, banggood y Joom.

Entonces, ¿por qué China vende más online? y ¿por qué sus productos llegan más fácil a México?

Para responder los cuestionamientos,  hay que analizar al país asiático desde su cultura. China desde su fundación siempre ha tenido poder comercial en Asía, África, Europa y América; principalmente por la ruta de la Seda.

Su manufactura es prominente para el mundo gracias a su filosofía Shanzhai, es decir, imitación e innovación al mismo tiempo. Durante mucho tiempo según las ideas occidentales, se ha manejado que los chinos tienen mano de obra barata y de baja calidad, propiciando copias denominadas como piratería; sin embargo, lo que para occidente es cuestión de robo, para los chinos es cuestión de respeto.

Como se mencionó al principio de este artículo, “En China, copiar algo es mostrar un profundo respeto por su manufactura”. Así lo señaló para la BBC, Ben Goodger, un experto en propiedad intelectual de la compañía Edwards Wildman.

A continuación, su opinión respecto a la cultura del Shanzhai:

«En China, copiar algo es mostrar un profundo respeto por su manufactura. La sociedad china tradicional es muy jerárquica: están los maestros de su arte y muchos artistas copiando a esos maestros en cada detalle, tan minuciosamente como sea posible. Eso es entendido como un homenaje porque el maestro es el gran genio».

«La idea de que la obra que el artista crea es una manifestación de su personalidad individual es en gran medida una idea típicamente occidental. Así, la idea de la copia como engaño no tiene mucho sentido en China».

En ese país, señala el experto, existe esa actitud cultural que ve la copia como un signo de respeto.

Esto no quiere decir que toda la manufactura china sea símbolo de respeto. Hay pueblos e industrias que incluso por hacer dinero se dedican a la piratería y usan la marca registrada de alguien más como propia alterando una letra o un color.

El mejor ejemplo es la tienda falsa de Apple, descubierta por un bloguero estadounidense, en la ciudad de Kunming, que desencadenó en la investigación y descubrimiento de 21 tiendas similares en el país asiático.

Incluso, el Shanzhai se ha especializado al punto de crear copias pieza por pieza, es decir, trasladando la manufactura de forma artesanal al punto digital, químico e industrial. El grito en el cielo se ha dado por encontrar copias baratas de jarabes para la tos y armas de fuego. Todo un peligro para los consumidores.

El auge de la manufactura china a través de la cultura Shanzhai, se ha especializado e incluso entrado a un laberinto de legalidad, pues realizar copias exactas de un producto original, han logrado evadir los marcos normativos de los tratados internacionales y su convencionalidad.

De esta forma, las grandes marcas de occidente que observaron con buenos ojos la manufactura china ahora tras el incremento del mercado informal, las copias y la búsqueda de mejores condiciones para los trabajadores asiáticos, han tenido que mudar sus industrias a países más confiables en Latinoamérica o la India.

El plan chino ante la globalización

Las industrias chinas optaron por crear sus propias marcas y mercados. De la mano con las reformas estructurales de ese país a partir de la década de los 50,  China ha despuntado en el comercio mundial exportando gran cantidad de productos similares o mejores que los de occidente y a muy bajo costo.

Ahora la eficacia de la cadena de producción impulsa también el comercio trasladándolo a un plano digital. Es decir, el proceso de creación y liberación de un nuevo producto en China se logra en cuestión de semanas y el beneficio de la proximidad geográfica de los sitios de fabricación reducen significativamente el tiempo de envío que desafía al mundo occidental.

Es por eso que en México se ve mayor producto chino en el comercio informal; además de las leyes mexicanas que están enfocadas en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), lo que condiciona al comercio formal para la compra venta de productos occidentales incrementando su costo.

No obstante, el factor más importante de las exportaciones chinas puede ser la gran inversión que se ha realizado en sus telecomunicaciones y transportes, ya que el gobierno de China subsidia en gran medida a las aerolíneas de su país para acrecentar el comercio mundial, el viaje de turistas a su país y para las inversiones en países extranjeros.

Según la información oficial, según Li Jiaxiang, director de la Administración de Aviación Civil de China, el objetivo para el 2020 sería construir 82 aeropuertos. Y no solo aeropuertos, sino también carreteras y la ampliación de la red ferroviaria de hasta 30 000 km.

¿Por qué entonces el aceleramiento en infraestructura de China en comparación con la de México?

El objetivo del gigante asiático se basa en el XIII Plan Quinquenal para aumentar la mejora en los costes laborales, con calidad, la creación de una economía guiada por la innovación y el cambio de la imagen de la “China barata y de baja calidad” arraigada desde su cultura en la manufactura. Es la estrategia “Made in China 2025”.

No obstante, no ha sido fácil. Después de una desaceleración propiciada por una situación económica mundial incierta y el sobrecalentamiento global, el nuevo crecimiento de China es menor pero eficaz.

Actualmente, es la segunda mayor economía mundial, el mayor exportador, la segunda fuente más importante de inversión extranjera directa, también acumula la mayor cantidad de reservas en divisas del mundo con cuatro billones de dólares (el 40 % del total) y se espera que en 2020 se convierta en el mayor inversor del mundo.

Incluso la implementación del XIII Plan Quinquenal de China ha tenido repercusiones macroeconómicas en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) con la creación del Banco de Desarrollo de los BRICS y el Fondo de la Ruta de la Seda.

Proyectos donde están en juego más de 140 mil millones de dólares. Las repercusiones comenzaron cuando en diciembre del 2014 el yuan superó al euro como segunda divisa mundial.

De esta forma, China busca cumplir con la iniciativa insignia denominada OBOR (One Belt One Road, 一带一路, Un cinturón, una ruta). Los números del proyecto son en sí mismo mareantes, pues gracias a un apoyo financiero de China, se gestionará el 55 % del PIB mundial, afectará al 70 % de la población global, y el 75 % de las reservas energéticas.

Entonces ¿qué importa México?

Finalmente, podríamos hacer una síntesis del e-commerce en México y darnos cuenta de las ventajas que puede ofrecer para el nuevo mercado chino, así como las desventajas que propicia para el mercado occidental y mucho más cercanamente, para la manufactura artesanal mexicana.

Tener conciencia en qué compramos, a quién y por qué razón también puede ser un pilar importante para entender las nuevas relaciones del mercado mundial. Ya que China produce y México vende (Made in China, Sold in Mexico).

Incluso para entender la cultura de otros países que, aunque informalmente, nos podrían ayudar a entender la manufactura mexicana desde una filosofía diferente y aumentar nuestra competencia mundial.

Es decir, podríamos importar lo bueno, para que realmente cuente.

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