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EL VELO SANDINISTA (2/3)

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  1. La dictadura de Anastasio Somoza terminó con el inicio de la Revolución Sandinista en 1979

Por: Andrea Espinal Palomares

Los sandinistas, estaban en contra de la familia Somoza y del constante intervencionismo y la presión que ejercía el gobierno norteamericano en Nicaragua. Reclamaban una reforma política y económica en la que se distribuyera de manera equitativa la riqueza nacional y la democracia fuera un ejercicio del pueblo y no una manipulación gubernamental, como se venía manejando desde hacía tiempo, la Guardia Nacional y la represión contra la oposición terminó con la vida de Fonseca y Mayorga, dos de los líderes fundadores del movimiento sandinista. (Noticias de América Latina y el Caribe, 2014).

Estaba claro que Somoza no iba a perder su poder, la Guardia Nacional defendió con todo lo que pudo la dictadura, sin embargo, la Revolución Sandinista ya había comenzado con los ideales de justicia y libertad. La lucha fue incesante y la incertidumbre crecía, nadie sabía si los revolucionarios lograrían su cometido, millones de jóvenes salieron de Nicaragua migrando a otros países y, otros tantos, se quedaron a pelear, con miedo, pero con mucha fuerza.

La Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una reunión de emergencia para pedir a Somoza que abandonara el poder y rechazó el ofrecimiento de Estados Unidos de enviar fuerzas de paz a Nicaragua. Más tarde, y por primera vez, pide la sustitución de un régimen, al denunciar el gobierno de Anastasio Somoza y declararlo dictador. (Arias, 1981).

Luego de meses de lucha, entre la Guardia Nacional y el Frente Sandinista, Somoza finalmente renunció y se fue de Nicaragua. La Revolución Sandinista ganó, la libertad, la justicia y la democracia serían las nuevas bases para asentar a un país que había sufrido ya bastantes injusticias, pero los sandinistas no tendrían fácil organizar a una Nicaragua resquebrajada por la guerra.

Con el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, se creó la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN), integrada por varios miembros opositores a la dictadura, que abolieron la Constitución anterior, se disolvió el Congreso, la Corte de Justicia y se formularon nuevas leyes evitando que tuvieran alguna relación con el antiguo régimen somocista.

Con los sandinistas al frente del gobierno nicaragüense, tuvieron que enfrentar el desarrollo de la Contra Nicaragüense, un grupo guerrillero que se instaló en Honduras y estaba conformado por antiguos miembros de la Guardia Nacional, durante los años 80 recibieron apoyo de encubierto de los Estados Unidos y más tarde se les unirían parte de la población descontenta por los revolucionarios sandinistas. (Espinal Somarriba, 2018).

Iniciaría una guerra civil que duraría hasta los años 90, con batallas de un bando y otro, la muerte, la desolación y la tristeza llevaron a Nicaragua a una situación crítica que terminó por destruir todo lo que había crecido en sus años dorados.

Durante el gobierno del presidente norteamericano, Ronald Reagan, envió de manera encubierta armamento y dinero para fortalecer a la Contra Nicaragüense, recibieron formación militar de 1982 hasta 1990 y también puso trabas económicas y comerciales, como medida en contra de los revolucionarios sandinistas. Sin embargo, el bloqueo estadunidense terminó por debilitar a Nicaragua dejándola casi en la ruina, además de las pérdidas de los campos de cultivos y de la agricultura, que eran la principal fuente de trabajo y comercio de la nación (Espinal Somarriba, 2018).

El conflicto entre los sandinistas y la Contra se agravó, la población civil comenzó a emigrar a diversos países centroamericanos ya que, era insostenible la vida en un país que parecía no encontrar la paz. Cientos de fuentes de trabajo se perdieron en los diversos enfrentamientos, la economía se colapsó y la violencia terminó por hundir a Nicaragua en la pobreza.

La presión internacional se incrementó notablemente para que ya se le pusiera un fin a la guerrilla nicaragüense. La Unión Soviética no podía ayudar más a los sandinistas debido a la situación política y social que se vivía en su país y EE. UU tuvo elecciones y el nuevo presidente George Bush, dejó de brindarles armamento a los Contras con el objetivo de encontrar la paz entre ambos bandos (Estrada, 2015)

El gobierno de los sandinistas de la mano de Daniel Ortega, se vio fragmentado por la guerrilla que se vivió y los programas que mejorarían la vida de los nicaragüenses en el ámbito social y de educación tuvieron que suspenderse ya que, el presupuesto que se había destinado para estos programas tuvo que desviarse para la defensa sandinista de la intensa lucha de los Contras (Espinal Somarriba, 2018).

 

Los principales problemas que ensombrecían el progreso en Nicaragua:

El primero consistió en las pérdidas materiales y humanas durante los últimos años de la guerra de liberación; el segundo problema era la escasez de alimentos y el desempleo; el tercer problema fue la deuda externa, y el cuarto la necesidad de comenzar un proceso de reconstrucción de la economía, para así realizar todo cuanto no fue hecho antes (Arana, 2009).

Otras fuentes como el Banco Mundial, muestran que la inversión privada se redujo prácticamente hasta cero, la producción se redujo, el Producto Interno Bruto (PIB) cayó un 25% y las exportaciones decrecieron en más del 10% (Arana, 2009).

Con el fin del período presidencial de Daniel Ortega y en la puerta las próximas elecciones y como parte de las negociaciones de paz, en el nuevo período electoral habría la supervisión internacional para darle legitimidad a los resultados que se obtendrían en 1990.

 

La oposición se unió para formar la Unión Nacional Opositora (UNO), quienes apoyaban la candidatura de Violeta Barrios de Chamorro, viuda del periodista asesinado durante la dictadura somocista Pedro Joaquín Chamorro, y, por otro lado, los sandinistas confiaban en que Daniel Ortega ganaría nuevamente la presidencia. Los miembros de la oposición fueron antiguos integrantes de la Junta de Reconstrucción Nacional, que tras una serie de diferencias con el Frente Sandinista formaron su propio grupo político (Espinal Somarriba, 2018).

Violeta Barrios de Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños dirigieron al país con sus ideales, iniciativas y objetivos, fueron levantando poco a poco a Nicaragua. Los años de lucha parecía que habían rendido frutos, los ideales de Sandino no se quedaron tan sólo en un recuerdo, el asesinato de Chamorro no había sido en vano.

La situación social, económica, política y cultural volvía a florecer, la gente volvía a tener un empleo, los turistas comenzaban a activar la economía, para la inversión extranjera el nuevo país emergente parecía un territorio seguro en el que podían iniciar sus negocios, los niños y jóvenes ocupaban las aulas, los universitarios querían estudiar para mejorar Nicaragua, la democracia y la república se convirtieron en los pilares nacionales más importantes, ya había tiempo para pensar en el arte, la música, la literatura y los medios de comunicación se fortalecían con la libertad de expresión.

Todo marchaba perfectamente, la paz y la tranquilidad llegaron para quedarse. Sin embargo, los comicios de 2006 marcarían el inicio de algo terrible que se avecinaba, disfrazado de oveja, pero era un lobo que venía a terminar con todo: Daniel Ortega y los sandinistas. Volverían a ocupar el poder y tras varios arreglos constitucionales fueron declarados ganadores para gobernar Nicaragua.

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  • Fuentes

    Chamorro, C. F. (18 de Febrero de 2019). La resistencia de la prensa alienta la esperanza en Nicaragua. The New York Times.

    Caparrós, M. (29 de Mayo de 2018). El misterio de las revoluciones. Obtenido de The New York Times: https://www.nytimes.com/es/2018/05/29/revoluciones-daniel-ortega-nicaragua-caparros/

    Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (2018). Graves violaciones a los derechos humanos en el marco de las protestas sociales en Nicaragua. OEA , 7-93.

    Amnistía Internacional. (2018). Disparar a Matar. Reino Unido : AMR.

    Arana, R. G. (2009). Nicaragua. DIctadura y Revolución. Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe, 231-264.

    Arias, P. (1981). Nicaragua: Revolución. Managua: Siglo Veintiuno Editores.

    Dada, C. (19 de Julio de 2018). Ortega, en el punto de no retorno. The New York Times .

    Espinal Somarriba, M. d. (2018). Nicaragua. (E. P. Andrea, Entrevistador)

    Estrada, V. R. (2015). Recompas, recontras , revueltos y rearmados Posguerra y conflictos por la tierra en Nicaragua 1990-2008. México: Centro de Investigaciones Sobre América Latina y el Caribe.

    Heigg, M. O. (2007). Nicaragua 2006: el regreso del FSLN al poder. Revista de Ciencia Política, 205-219.

    Noticias de América Latina y el Caribe. (18 de Julio de 2014). Reseña histórica y análisis sobre la Revolución Sandinista. Obtenido de NODAL: https://www.nodal.am/2014/07/resena-historica-y-analisis-sobre-la-revolucion-sandinista/

     

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