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Adiós a la Reina del Albur, Lourdes Ruiz

  1. "A lo dado, buen afán, con alegría, sin enojo, si en La Villa ayate dan, pues ni modo, ayate cojo."

Este sábado México fue testigo de un lamentable deceso que dejó en más de uno, un hueco en el corazón, Lourdes Ruiz ‘La reina del albur’, mejor conocida como la verdolaga enmascarada, dejó esta tierra para encantar al más allá con sus peculiares juegos de palabras que muy pocos lograban entender pero que representaban la riqueza del lenguaje mexicano.

En la madrugada del sábado, Lourdes sufrió de un infarto fulminante que terminó con su vida, pero seguramente no con su humor.

La reina del albur se caracterizaba por su simpatía, fuerza y autenticidad, siempre estaba para ayudar y respaldar a su querido barrio Tepito, pero sobre todo para compartir su experiencia y habilidad con los demás.

Fue la primer mujer ganadora del torneo de albur de la Ciudad de México, se convirtió en tallerista y difusora de la cultura popular de Tepito, a lado de Alfonso Hernández, cronista y director del Centro de Estudios Tepiteños, impartió el “Diplomado de albures finos”.

Su título ganado y bien merecido lo recibió tras ser campeona de albures en 1997, durante un torneo que organizó el Museo de la Ciudad de México, en la exposición Centro extraviado y algunos barrios encontrados.

El albur era algo que la divertía y a pesar de tener su pequeño puesto de ropa interior de niños en su natal barrio, siempre utilizaba sus palabras llenas de folclor para sacar una que otra risa, pero sobre todo demostrar que hablar en doble sentido es un arte y no necesariamente debe ser humillante.

Siempre dijo que el albur tiene que decirse sin complejos y  aunque muchas veces se encontró con gente que decía que esa forma de hablar era de ‘nacos’, ‘vulgares’, ‘corrientes’ o de ‘gente sin cultura’  ella defendía que para ser un buen alburero se necesita tener mucha cultura.

En la casa de Lourdes Ruiz no había temas prohibidos, se hablaba de todo y eso ayudaba en su  creatividad, sin embargo, siempre defendió que un buen albur no necesitaba llevar groserías e incluso decía “yo no pagaba un boleto para ir a ver a Polo Polo a que me miente la madre”.

Durante su trayectoria también se encontró a muchos que solo se acercaban a ella con el afán de ‘chingar’, sobre todo hombres porque por lo regular se dice que los albures son de “machines” y desgraciadamente este país aún es muy machista, pero como decía la querida Lourdes ‘macho’ va con eme de mujer.

Lo importante del albur es aprender a conjugar las etimologías griegas con las raíces latinas y la gramática con la literatura barrial, pero eso no lo hace cualquiera, lo hacen personas fregonas como Lourdes.

Tepito siempre fue la motivación de esta mujer, sobre todo porque sus deseos siempre fueron quitarle la mala fama que siempre ha tenido y creemos que lo ha logrado.

A sus 47 años nos dejó y su despedida se realizó en las Funerarias García, en la colonia Juárez, sobre su ataúd se colocó una playera que decía justo lo que siempre fue y por lo que le recordarán: “Cabrona”.

En medio de lagrimas y abrazos, sus seres queridos y amigos le dieron el último adiós.

 

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