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Los niños y la política: manejar la incertidumbre social y económica

  1. La política comienza en el hogar y ahí los padres son los gobernantes.
  2. Hablar con la verdad, por incómodo que sea; decir que no cuando no podemos o no deseamos hacer algo, evita esas “mentiritas piadosas” .

Antes de las elecciones se respiraba un aire de incertidumbre que se acompañaba de un constante bombardeo mediático.

Nuestros niños no son inmunes a este proceso, lo viven y lo hacen suyo desde los recursos con los que cuentan. La radio, la televisión, las redes, las conversaciones de los adultos incluso las charlas de los compañeros despiertan en ellos una gran variedad de emociones.

Surge la pregunta: ¿cómo los padres pueden acompañarlos en una situación de tanta incertidumbre?

En el anterior proceso electoral y en cada decisión política, la certeza que tenemos es que no se puede estar seguro de lo que va a suceder.  Y pareciera que “no saber” es sinónimo de desamparo.

El temor a lo desconocido y la inseguridad que esta sensación nos crea, nos impulsa hacia un intento desesperado de controlar el futuro y anticiparnos hacia un sin fin de probabilidades. Como si imaginarnos todos las posibles escenarios nos permitiera encontrar respuestas para cada uno, brindándonos la sensación de que podemos controlar los eventos.

Sentimos la necesidad de aferrarnos a certezas, sin embargo, estas son una mera ilusión. Creemos que se puede controlar lo que sucede a nuestro alrededor, olvidando que solo podemos tener control sobre nosotros mismos, sobre nuestras decisiones y acciones.

Ejercer nuestro voto con plena conciencia fue vital, sin embargo, plantear escenarios catastróficos, como manera de protegernos o defendernos, genera angustia en los niños, sensación de miedo e impotencia.

No podemos garantizarles a nuestros hijos lo que pasará en el país el próximo año… en realidad hay tan poco que podemos garantizarles…

El regalo de la incertidumbre es la posibilidad de un futuro abierto lleno de oportunidades e incluso sorpresas, de nuevos caminos, formas y manifestaciones diversas. La incertidumbre es la esencia de la democracia y también del crecimiento, es la esencia de nuestra vida. ¿Lloverá esta tarde, subirá el dólar, tendré un buen trabajo por muchos años, estarán mis amigos en mi salón el próximo ciclo escolar, quién será mi maestra?

¿Qué podemos hacer entonces como padres si asumimos que hay tan pocas cosas que están bajo nuestro control?

Ser un referente. Nos preocupa que quienes gobiernan el país mientan, vean por el bienestar de unos cuantos y no sean fieles a su palabra. La política comienza en el hogar ahí nosotros somos los gobernantes. Modelar estos valores en casa es vital:

  • Hablar con la verdad por incómodo que sea; decir que no cuando no podemos o no deseamos hacer algo, evita esas “mentiritas piadosas” que usamos con tanta frecuencia.
  • Mantenernos firmes en aquello que prometemos, aunque sepamos que eso puede provocar berrinches o enojos: no comprarles lo que dijimos que no compraríamos, irnos de la fiesta a la hora que quedamos y apagar el Xbox en el momento acordado.
  • Ver por el bien de todos y no solo el nuestro:  no manipular al otro para nuestra propia ganancia, dar preferencia a aquello que es importante, por encima de lo cómodo, como ayudarlos a socializar en la mesa, en lugar de darles el teléfono, con tal de comer tranquilos
  • Mostrémosles con nuestro ejemplo, los valores que nos gustaría que tuvieran quienes nos gobiernan. Enseñémosles que el cambio se da en uno mismo, para que llegue a todos, que es nuestra elección como actuar en cada situación.
  • Ser fuente de vínculo y apego. Ser la fuente de seguridad, que no condiciona el afecto. Mostrarnos incondicionalmente abiertos y receptivos, para satisfacer su necesidad de seguridad, cuidado y conexión.
  • Que nuestra presencia sea el espacio donde puedan explorar las emociones, cómodas e incómodas, donde puedan reconocerse y construirse con bases sólidas.
  • Desarrollar habilidades de comunicación. Para favorecer que nuestros pequeños puedan mantener diálogos es importante comenzar por darle importancia a eso que desean comunicarnos, escucharlos con toda nuestra atención, no con un ojo en ellos y otro en Whatsapp. Mirarnos a los ojos mientras conversamos, tomar turnos, retomar sus comentarios, hacerles saber que eso que están compartiendo con nosotros es importante y valioso.
  • Si queremos que nos escuchen, escuchémoslos. Si buscamos  que el día de mañana sean personas que emitan opiniones críticas y constructivas, démosles la oportunidad de ir ejercitando esa habilidad en casa con nosotros. Mantengamos con ellos diálogos libres de juicios, prejuicios o apegados a nuestras ideas preconcebidas. Si queremos que sean ciudadanos que ejerzan su derecho al voto, permitámosles experimentar que su voz cuenta y vale.
  • Promover su capacidad para solucionar problemas. Permitir que nuestros niños se enfrenten a retos y encuentren maneras de solucionarlos, no solo desarrolla competencias lógicas sino que les permite sentirse capaces, conectarse con sus recursos y ser conscientes de lo que pueden lograr.
  • Permitir que se tomen su tiempo antes de dar una respuesta de encontrar cómo resolver algún reto o conflicto sin soplarles ni “rescatarlos”. Cada vez que hacemos algo por ellos que ya pueden hacer por sí mismos les estamos mandando el mensaje de que no son lo suficientemente capaces. Si deseamos que nuestros hijos sean capaces de enfrentar retos es necesario que propiciemos que los tengan que lidien con la frustración que conllevan ya que esta es el motor que nos mueve a encontrar soluciones.
  • Evitar simplificarles el camino, dejando que resuelvan a su manera, soltando la necesidad de que hagan las cosas a nuestro modo.
  • Desarrollar actitudes flexibles y creativas que promuevan su adaptación a las condiciones del medio.
  • Realizar variaciones en nuestra rutina, buscar diferentes maneras de hacer una misma cosa, mirar desde diferentes perspectivas un objeto o situación. Las personas con flexibilidad mental toleran mejor los errores y cambios de planes, tienen mayor facilidad para ponerse en lugar del otro, y llegan más fácilmente a acuerdos con los demás.

Si nuestros hijos poseen bases firmes que vengan de nuestro ejemplo serán capaces de vincularse y comunicarse asertivamente, mientras resuelvan problemas de forma flexible y se adapten al medio, podremos tener la confianza de que independientemente de lo que el futuro les depare y de quién nos gobierne, serán capaces de afrontar la vida.

En una existencia donde la certeza es que todo cambia, abro una invitación a que en lugar de imaginar escenarios fatales, compartir memes de burla y criticar a nuestros políticos, nos centremos  en educar a nuestros hijos de una forma que les permita ser conscientes de sus recursos  y conectarse con ellos; así como desarrollar las herramientas necesarias para que sean ellos los principales protagonistas de su futuro.

 

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