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El juego millonario de la Cooperativa Cruz Azul


Con sus más de 80 años, la Cooperativa Cruz Azul podría verse como un caso de éxito del cooperativismo en México: es una de las principales productoras de cemento en el país, tiene un equipo de fútbol y un hotel cinco estrellas. Pero hay otra realidad. Recursos de la cooperativa se han destinado a un grupo de empresas que facturan por supuestos servicios de “consultoría”, “relaciones públicas” o “procesos administrativos”. Además, durante años, sus directivos sacaron millones de dólares de la cooperativa para llevarlos a
paraísos fiscales.

En una plaza comercial de Metepec, Estado de México, en donde no hay más de 12 locales comerciales distribuidos en la planta baja y en dos pisos, están las oficinas de Aura Desarrollo Social y Corporativo Facundia, dos empresas que por una consultoría cobran entre dos y seis millones de pesos.

En la ciudad de Puebla, en una construcción de un piso con pintura marrón desgastada y accesorias en su planta baja, está la oficina de Attar 2715 S.C, otra empresa que también cobra entre dos y cinco millones de pesos por una consultoría.

Esas han sido las cantidades que la Cooperativa Cruz Azul pagó a estas tres compañías y a, por lo menos, otras 12 empresas más que en su mayoría tienen como objeto social “la prestación de servicios de oficina, administración y operación a personas físicas y morales”.

Por lo menos desde 2016, la dirección general de Cruz Azul ha autorizado el pago de cantidades millonarias a empresas que facturan por servicios de “consultoría”, “relaciones públicas”, “procesos administrativos” y “manejo de presupuesto estratégico para planes de desarrollo y crecimiento”.

Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) tiene copias de 51 facturas emitidas por 15 empresas diferentes por supuestos servicios realizados a la Cooperativa Cruz Azul. Estos documentos muestran que desde enero de 2016 y hasta finales de 2017 salieron, al menos, 191 millones 768 mil pesos de la cooperativa a través de esas empresas.

Buena parte de estas compañías tienen entre sí coincidencias: seis de ellas se crearon entre enero y febrero de 2015. Algunas se constituyeron en notarias de la ciudad de Puebla, pero sus domicilios fiscales están en Metepec, Estado de México. Otras comparten al mismo representante legal. Y varias tienen sus oficinas en pequeñas plazas comerciales.

Una de esas empresas, Attar 2715 S.C, fue señalada por el Instituto Nacional Electoral (INE) de ser parte de un mecanismo de financiamiento irregular durante el pasado proceso electoral. Además, en enero de 2019, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) la incluyó en la lista de empresas que presuntamente realizan operaciones simuladas.

Los pagos millonarios a estas empresas han sido autorizados por Guillermo Álvarez Cuevas, quien desde hace 31 años ocupa el cargo de director general de la Cooperativa Cruz Azul, una de las principales productoras de cemento del país, dueña de un equipo de futbol y de un hotel cinco estrellas en Ixtapa Zihuatanejo.

Planta productora de cemento en Jasso Hidalgo. Fuente: MCCI.

Los gastos de una cooperativa

La Cooperativa Cruz Azul se constituyó en 1931. Hoy, con cerca de 800 cooperativistas, es una de las principales productoras y comercializadoras de cemento en el país: su producción anual es cercana a los 10 millones de toneladas.

Además de sus cuatro plantas de producción de cemento —ubicadas en Hidalgo, Oaxaca, Puebla y Aguascalientes— la Cooperativa Cruz Azul también tiene un hotel cinco estrellas, un equipo de futbol de primera división y otros negocios.

A principios de la década de los 60, los entonces socios de la cooperativa destinaron una parte de su dinero a la creación del equipo de futbol Cruz Azul que, en muy poco tiempo, llegó a la primera división.

En 1964, la cooperativa —entonces dirigida por Guillermo Álvarez Macías— constituyó la asociación civil Club Deportivo Social y Cultural Cruz Azul, la cual se encarga de manejar el tema del futbol. Desde entonces, cada año, la cooperativa destina un presupuesto al equipo. Aún así, cooperativistas consultados no recuerdan una asamblea en donde se les haya informado sobre las finanzas del Cruz Azul, las regalías por la explotación comercial de la marca o los contratos por los derechos de transmisión televisiva de los partidos.

A los socios de la cooperativa no se les ha entregado un informe detallado sobre las finanzas del Hotel Azul Ixtapa desde 2016, ni de las otras empresas que se han creado a partir de aportaciones de los socios cooperativistas.

Tampoco se les ha presentado un informe sobre la venta de las casas del Fraccionamiento de Punta Celeste, en la delegación Tlalpan: 46 viviendas que se construyeron con recursos de la cooperativa. La venta de esos inmuebles —se les dijo— serviría para incrementar los recursos del fondo de pensiones y jubilaciones. Pero, hasta febrero de 2019, los cooperativistas no sabían si esto sucedió.

A los socios no se les han entregado informes detallados sobre los gastos de la cooperativa. La última vez que recibieron datos generales sobre las finanzas de la Cruz Azul fue en abril de 2017, durante una asamblea en la que mostraron cifras de 2014 y 2015.

Un informe contable sobre los gastos de la cementera mostraría que, por lo menos, desde 2016 el director general de la cooperativa ha autorizado que se paguen millones de pesos, por supuestos servicios de consultoría o de administración, a empresas que están vinculadas, que se ubican en modestos locales y que, en algunos casos, sus accionistas reportaron como domicilios casas localizadas en colonias populares.

MCCI tiene copias de facturas emitidas por esas empresas. Al buscar información sobre estas compañías se encontró que algunas de ellas comparten a una misma apoderada legal: Mónica Amelia Moreno Cuevas, quien en su perfil de LinkedIn señala que trabaja como abogada en el área jurídica de la empresa Margen Asesores S.C., desde agosto de 2013.

Cuando se habla a los números telefónicos de Margen, cuyas oficinas se encuentran en La Vista Country Club, en San Andrés Cholula, Puebla, los trabajadores confirman que Moreno Cuevas labora en este “despacho que lleva la contabilidad de varias empresas”.

La abogada Moreno Cuevas también aparece como apoderada legal en actas notariales de las empresas Aura Desarrollo Social S.A de C.V., Corporativo Facundia S.A. de C.V., y Viden Consultoría S.A. de C.V.

Estas cuatro empresas emitieron facturas para la Cooperativa Cruz Azul —con cantidades que van desde los 941 mil 920 pesos a los seis millones 32 mil pesos—, por servicios de consultorías y “manejo de presupuesto estratégico para los planes de desarrollo y crecimiento”. Una de las facturas con el mayor monto la realizó Margen Asesores S.C. El 9 de noviembre de 2017 expidió un comprobante fiscal por 31 millones 328 mil 157 mil pesos por “prestación de servicios para procesos administrativos”.

Una selección millonaria

Creadas en Puebla, con dirección en Metepec

Las empresas que han facturado millones de pesos por supuestos servicios realizados a la Cooperativa Cruz Azul tienen más similitudes. La mayoría comparte el mismo objeto social: “prestar servicios de oficina, administración y operación a personas físicas y morales”, así como “prestar servicio de asesoría, consultoría y ejecución de toda clase de asuntos relacionados con administración de empresas”.

Varias de ellas se crearon entre enero y febrero de 2015. Algunas con tan sólo días de diferencia. Por ejemplo, Desarrollo Social Verseny S.A. de C.V. se constituyó el 18 de febrero de 2015; al día siguiente se formó Corporativo Facundia S.A. de C.V. y dos días después se integró Capital Humano y Financiero Ambar.

En tan sólo un día, el 9 de marzo de 2017, dos de estas empresas —Corporativo Facundia y Desarrollo Social Verseny— emitieron cinco facturas para cobrar servicios de consultoría que supuestamente realizaron a la Cooperativa Cruz Azul. La suma de esos comprobantes fiscales es de 16 millones 588 mil pesos.

Algo similar ocurrió el 19 de enero de 2017, cuando tres empresas diferentes —Argema Consultores, S.C., Hesperia Imagina, S.A. de C.V. y Zetilia, S.A. de C.V— emitieron siete facturas por montos que van desde los dos millones 175 mil pesos a los tres millones 16 mil pesos, por servicios de consultoría supuestamente realizados a la Cooperativa Cruz Azul. Esas siete facturas suman 18 millones 502 mil pesos.

Hay cinco empresas que tienen más vínculos. Aura Desarrollo Social, Corporativo Facundia, Desarrollo Social Verseny, Recursos Financieros Kerala y Capital Humano y Financiero Ambar fueron creadas entre enero y febrero de 2015 con dos notarios de Puebla: Antonio Oropeza Barbosa y Pablo Daniel González Aragón. Sin embargo, las cinco tienen su domicilio fiscal en el Estado de México; cuatro de ellas en Metepec.

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Aura Desarrollo Social y Corporativo Facundia tienen, incluso, la misma dirección: Leona Vicario 444, en el Barrio de Coaxustenco, en Metepec. En el lugar hay una pequeña plaza comercial; en el primer piso se encuentran las oficinas de las dos empresas, las cuales están cerradas después de las tres de la tarde.

Recursos Financieros Kerala y Hesperia Imagina S.A. de C.V. también tienen sus oficinas en plazas comerciales. La primera en Metepec y la segunda en Puebla.

Dos empresas más, Consultoría Socialem S.A. de C.V. y Viden Consultoría S.A. de C.V. también emitieron facturas para la Cooperativa Cruz Azul en 2016 y 2017. Las dos se crearon en Puebla y tienen sus domicilios en esa ciudad.

Y hay una más, Servicios Profesionales Baal S.C., con oficinas en Metepec, que emitió por lo menos seis facturas a la cooperativa por supuestos servicios de consultoría entre 2016 y 2017. En un solo día, el primero de marzo de 2017, le facturó 15 millones 80 mil pesos.

Empresas polifacéticas

Entre las facturas con las que cuenta MCCI, y que se emitieron para cobrar supuestos servicios realizados a la Cooperativa Cruz Azul, se encuentran dos que realizó una empresa que ha sido investigada por diversas autoridades.

Entre octubre y diciembre de 2016, los directivos de la Cooperativa Cruz Azul autorizaron por lo menos dos pagos a la empresa Attar 2715 S.C., de acuerdo con las copias de las facturas con las que cuenta MCCI.

Una de las facturas, con fecha del 28 de octubre de 2016, se emitió por servicios de consultoría que llevaron a un desembolso de dos millones 610 mil pesos. La segunda factura, que se expidió el 16 de diciembre del mismo año, también fue por una consultoría. En este caso, el comprobante fiscal fue por cinco millones 800 mil pesos.

Attar 2715 S.C. se creó el 15 de abril de 2016. Sus oficinas se encuentran justo frente a la Facultad de Lenguas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en un edificio con pintura marrón desgastada y que está ocupado, sobre todo, por locales comerciales.

En mayo de 2018, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) señaló que Attar 2715 S.C. formó parte de un mecanismo de financiamiento irregular que utilizó Jaime Rodríguez “El Bronco”, para conseguir las firmas ciudadanas que avalaran su candidatura independiente a la presidencia de la República.

En enero de 2019, el SAT incluyó a Attar 2715 S.C., en la lista de “presuntos” contribuyentes con operaciones simuladas, por emitir comprobantes fiscales “sin contar con los activos, personal, infraestructura o capacidad material para prestar los servicios o producir, comercializar o entregar los bienes que amparan tales comprobantes”.

Algunas de las empresas que han emitido facturas por la supuesta realización de servicios a la Cooperativa Cruz Azul también son polifacéticas.

Por ejemplo, Viden Consultoría S.A. de C.V., Recursos Financieros Kerala S.A. de C.V., Grupo Social Cibet S.A. de C.V. y Grupo Empresarial Alpeguso S.A. de C.V. además de realizar consultorías, relaciones públicas, procesos administrativos o “manejo estratégico de presupuesto”, también fueron contratadas por el gobierno del Estado de Morelos —entre 2016 y 2017— para realizar “fletes para remolques y caballerizas”, “difusión de programas gubernamentales”, “mantenimiento preventivo y correctivo al conmutador”, “capacitación a instructores de patrulla juvenil para la comisión estatal de seguridad pública” o “capacitación al personal operativo que integra la Orquesta Mando Único”.

MCCI buscó a los accionistas de algunas de las empresas que facturaron millones de pesos por consultorías a la Cooperativa Cruz Azul.

Ramón Enrique Díaz, quien aparece como uno de los dos accionistas de la empresa Desarrollo Social Verseny, registró su domicilio en la Unidad Habitacional Loma Bella, en Puebla, donde no se le localizó durante las visitas que realizó MCCI.

En la calle Ignacio Zaragoza, en la Colonia Joaquín Colombres, está la casa que registró como su domicilio José Mauricio Clark Alamilla, quien aparece como uno de los accionistas que en 2015 crearon la empresa Aura Desarrollo Social. La dueña de la vivienda explica que ella renta varios de los cuartos de la casa y que, hace un par de años, Clark Alamilla fue su inquilino.

Entre octubre de 2016 y enero de 2017, Aura Desarrollo Social, emitió dos facturas para la Cooperativa Cruz Azul por consultorías; ambos documentos suman un total de nueve millones 396 mil pesos.

MCCI solicitó entrevista con el director general de la Cooperativa Cruz Azul, Guillermo Álvarez Cuevas, pero hasta el momento de publicación del reportaje no se tuvo respuesta.

Una dinastía azul

La Cruz Azul, pionera del cooperativismo en México, sólo ha tenido cuatro directores generales durante sus 86 años de existencia. El primero fue Arcadio Hernández Falcón, él junto con los otros 191 socios fundadores lograron darle vida a la Cooperativa Cruz Azul. De ellos ya muy pocos viven, pero su historia quedó registrada en algunos libros sobre el corporativismo en México.

Los testimonios sobre los primeros años de la cooperativa narran que durante varios meses los socios fundadores sólo cobraban una pequeña parte del sueldo, para así reunir el dinero necesario para comprar la fábrica de cemento, después de que el gobierno expropió a la empresa inglesa que se negó a respetar el contrato colectivo de trabajo.

La dirección de Hernández Falcón terminó en 1953, cuando ocupó su lugar Guillermo Álvarez Macías, socio que encabezó un movimiento para remover a Hernández, al acusarlo de malos manejos financieros.

En ese año comenzó la historia de la dinastía Álvarez al frente de Cruz Azul.

Álvarez Macías, entre otras cosas, fue quien llevó a la cooperativa al mundo del futbol profesional en 1964, al crear el Club Deportivo Social y Cultural Cruz Azul. Él estuvo al frente de la dirección general de la Cooperativa durante 23 años, hasta que murió en 1976.

Dos años después los socios eligieron a Joel Luis Becerril Benítez como su director general. Hasta ahora, es el único que ha durado sólo diez años en ese puesto.

Es en 1988 cuando los hermanos Guillermo y Alfredo Álvarez Cuevas se posicionan al frente de la cooperativa. Antes, durante la dirección de Becerril, ya habían ocupado cargos directivos. Guillermo había sido director financiero y presidente del Consejo de Administración.

Durante años, los hermanos Álvarez Cuevas, junto con otros directivos de la cooperativa, enviaron millones de pesos a empresas creadas en Islas Caimán e Islas Vírgenes Británicas, territorios que se caracterizan por sus ventajas fiscales, por los pocos requisitos que solicitan para registrar una empresa y porque ofrecen máxima confidencialidad, ya que los nombres de los accionistas y directores no se incluyen en ningún registro público.

Las operaciones de estas empresas se realizaron a espaldas de los dueños del dinero: los cooperativistas de Cruz Azul. Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) corroboró con, por lo menos, diez cooperativistas que cuando ellos pidieron cuentas sobre esos recursos, los directivos negaron la existencia de las empresas en las islas del Caribe.

MCCI cuenta con documentos y correos electrónicos que demuestran que esas empresas sí existieron y que funcionaron durante más de tres lustros.

Imagen de los primeros cooperativistas de la Cruz Azul.

Goles en el paraíso

Parte de la historia de las empresas creadas por directivos de la Cooperativa Cruz Azul en paraísos fiscales se encuentra en los archivos de Appleby, despacho de abogados dedicado a otorgar servicios offshore y con oficinas en varias islas del Caribe. Estos documentos fueron entregados al diario alemán Süddeutsche Zeitung y compartidos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y forman parte de la investigación periodística global que se conoció como Paradise Papers.

Los documentos que formaban parte de los archivos de Appleby muestran que el 30 de noviembre de 1992 se constituyó la empresa Blue Eagle Re en Islas Caimán. Quienes aparecen como sus directores son Guillermo Álvarez Cuevas, director general de la Cooperativa Cruz Azul; su hermano Alfredo Álvarez Cuevas; su cuñado Víctor Manuel Garcés Rojo; Carlos Terroba Wolff, entonces asesor financiero de Cruz Azul, y Raúl del Alto, quien era vocal en el fideicomiso que se formó para construir y administrar el Hotel Azul Ixtapa. Se nombró como secretario de la empresa a Víctor Vargas Rodríguez, quien en ese momento era presidente del Consejo de Vigilancia de la cooperativa.

Además de los directivos, en la estructura de accionistas de Blue Eagle Re se encontraba Lummar H. Corporation, empresa de papel —sin empleados ni actividad productiva— constituida en Islas Vírgenes Británicas. De esta compañía no fue posible conocer quiénes fueron sus accionistas.

Blue Eagle Re era una empresa de reaseguros. En teoría se creó para que la Cooperativa Cruz Azul entrara al mercado de seguros y para que pudiera obtener ganancias por asegurar sus plantas productoras de cemento y por el manejo de las pólizas de los seguros médicos de los cooperativistas.

Las operaciones de la reaseguradora arrancaron en 1993, el mismo año en que la Cooperativa Cruz Azul comenzó a solicitar varios créditos bancarios, de acuerdo con la información registrada en las actas notariales de la cooperativa.

Los primeros años de vida de Blue Eagle Re también empatan con la incursión en la política de Guillermo Álvarez Cuevas, director general de la cooperativa; ya que entre 1994 y 1997 fue diputado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Para la creación de Blue Eagle RE se utilizó a Ansbacher, despacho de empresas offshore que transfirió todas las empresas que manejaba a Appleby a partir de 2005.

A finales de 2007, comenzaron los trámites para transferir las acciones de Blue Eagle Re a Lummar H. Corporation. Eso se concretó hasta principios de 2008, de acuerdo con una serie de correos electrónicos enviados por los oficiales de Appleby.

Entre los destinatarios de estos mensajes está Gabriel Holschneider Osuna, quien en ese entonces trabajaba para Impulso Grupo Empresarial, compañía creada por Carlos Terroba y que era utilizada para manejar los seguros de Cruz Azul, así como otros servicios para la cooperativa.

En uno de esos correos electrónicos se pide a Holschneider que un notario público certifique la firma de Guillermo Álvarez, ya que no coincide con la registrada en los documentos enviados. Holschneider responde: “el señor Terroba se puso en contacto con la oficina del señor Álvarez y se enteró que la confusión (por la firma) surge regularmente, ya que explicaron que el pasaporte tiene una firma que el señor Álvarez rara vez usa”. Además, envía la declaración notarial que certifica la firma de Guillermo Álvarez.

MCCI buscó a Holschneider, quien reconoció que, de febrero de 2004 a julio de 2008, fue empleado de Impulso Grupo Empresarial “empresa de la familia Terroba”. Al preguntarle sobre quién diseñó el esquema de reaseguro para la Cooperativa Cruz Azul y cuál fue la función de Lummar H en este esquema, su respuesta (enviada vía correo electrónico) a esas y otras preguntas fue: “desconozco esa información”.

En mayo de 2010, de acuerdo con un anuncio publicado en la Gaceta de las Islas Caimán, comenzó el proceso para la liquidación voluntaria de Blue Eagle Re. Este trámite lo realizó la firma de abogados Patton Boggs LLP, desde su sede en McLean, Virgina.

La liquidación de la empresa se da en un momento clave. En agosto de 2010, los gobiernos de México y de las Islas Caimán firmaron un acuerdo de cooperación para el intercambio de información en materia tributaria, el cual entró en vigor en marzo de 2012.

A partir de este acuerdo, las autoridades de Hacienda pueden solicitar información sobre inversiones y actividades financieras de ciudadanos mexicanos en Islas Caimán.

La vida de Blue Eagle RE terminó el 7 de enero de 2011, como consta en el registro mercantil del gobierno de las Islas Caimán. Tres meses después, la Gaceta Oficial de las Islas Vírgenes Británicas publicó un aviso en el que informa que Lummar H. Corporation se eliminará del registro de empresas. En los documentos consultados no hay información que muestre cuál fue el destino de los recursos que se tenían en esta compañía.

Confesiones a medias

En septiembre de 2009, la Cooperativa Cruz Azul se cimbró. En el auditorio de Ciudad Cruz Azul, en Jasso, Hidalgo, un grupo de poco más de 200 cooperativistas escuchó al actuario Carlos Terroba confesar la existencia de Blue Eagle Re y Lummar H.

La revelación se dio meses después de que Carlos Terroba fuera despedido del cargo de asesor financiero de la Cooperativa Cruz Azul.

El video de esa confesión aún lo guardan algunos cooperativistas. Ahí es posible escuchar a Terroba decir que Blue Eagle Re era una “empresa cautiva”, término con el que se denomina a las compañías creadas, en teoría, para evitar a los intermediarios en el mercado de reaseguros y generar ganancias para quienes pagan pólizas millonarias. Además, aseguró que parte de esos recursos iban a Lummar H.

La confesión desató el enojo de los cooperativistas, quienes pedían más detalles para poder entender cómo su dinero llegó hasta los paraísos fiscales. Terroba ofreció una explicación ambigua: cada año, dijo, salían millones de dólares de la Cooperativa, empresas intermediarias de reaseguros colocaban esos fondos en Suiza y Londres, para después enviarlos a Blue Eagle Re.

Las ganancias que se generaban con el sistema de reaseguros en Blue Eagle Re se destinaban —según lo dicho en 2009 por Terroba— a Lummier H.

A partir de esa confesión crecieron las divisiones y pugnas al interior de la Cooperativa Cruz Azul. Un grupo de cooperativistas comenzó a presentar denuncias en contra de los directivos de la cooperativa por malos manejos.

Después de que fue despedido como asesor financiero de la Cooperativa Cruz Azul, Carlos Terroba fundó la empresa Consultores Técnicos Matemáticos y Actuarios (CTM), la cual dirige desde entonces y se dedica a la asesoría en seguros y gestión de riesgos.

A partir de los documentos encontrados en los Paradise Papers, MCCI solicitó una entrevista a Carlos Terroba. Al preguntarle sobre las empresas creadas en los paraísos fiscales, se negó hablar sobre el tema. También se buscó a Víctor Garcés, quien no respondió a la solicitud de entrevista.

Y aunque los directivos de la Cooperativa Cruz Azul intentaron enterrar la historia de las empresas en los paraísos fiscales, hay cooperativistas que se niegan a que así sea. Ellos también se resisten a que no se les brinde información sobre las utilidades y gastos de la cementera, el hotel, la venta de las casas del Fraccionamiento Punta Celeste y, entre otras cosas, sobre el equipo Cruz Azul que desde hace poco más de 20 años no gana un campeonato de la liga mexicana de futbol.

Los hermanos Álvarez Cuevas continúan al frente de la cooperativa: Alfredo Álvarez es director de planeación estratégica y Guillermo Álvarez es director general, cargo que ocupó su padre y que él tiene desde 1988, pese a la existencia de diversas denuncias penales en su contra, presentadas por un grupo de cooperativistas que, desde hace ocho años por lo menos, han denunciado malos manejos en la administración de la cementera.

Incluso, desde 2011, en una asamblea se le destituyó como director general y esa decisión fue avalada en un juicio que llegó hasta la Suprema Corte de Justicia. Sin embargo, Guillermo Álvarez Cuevas ha presentado varias apelaciones en contra de esa resolución.

El grupo de cooperativistas que ha demandado la destitución de Guillermo Álvarez señalan, entre otras cosas, que el director general ha gastado millones de pesos, que pertenecen a la cooperativa, para el pago de abogados.

El 29 de enero de 2019, El Financiero publicó una entrevista con Guillermo Álvarez Cuevas. Cuando el reportero Jesús Ugarte le preguntó “¿Ha pensado en su relevo?”, el director general de la Cooperativa Cruz Azul respondió: “Todo mundo tiene la responsabilidad de preparar una estructura. Es una de las responsabilidades de cualquier ejecutivo tener siempre la serenidad y madurez par darle continuidad a la empresa. Ese tema en su momento se dará a conocer porque es personal e institucional, además, está sujeto a nuestros propios asociados (cooperativistas)”.

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