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La impagable deuda estudiantil de los Estados Unidos


Durante muchos años la educación superior era un privilegio exclusivo de las clases sociales altas y principalmente hombres en Estados Unidos. Las universidades fueron fundadas para capacitar a los líderes de las colonias Inglesas con una formación religiosa protestante y católica.

Sin embargo, las universidades han evolucionado y cambiado substancialmente, las primeras eran solo para una élite masculina de un sector muy particular, en el 2018 más de 3.8 millones de estadounidenses estaban por recibir algún título universitario [1]. El G.I. Bill de 1944 fue una ley que cambió drásticamente el sistema de educación superior de los Estados Unidos que otorgaba apoyos para que los veteranos de guerra pudieran acceder a una educación universitaria.

Algunos años después cerca del 40% de los estudiantes universitarios eran ex militares [2]. Una generación de estadounidenses que nunca habían considerada adquirir una educación superior lo hicieron. Sin embargo, poder ingresar a una universidad era un privilegio exclusivo para hombres blancos y durante la década de los 60s el movimiento de los derechos civiles también cambiaron el sistema de educación superior norteamericano que paulatinamente se ha transformado para albergar tres tipos generales de escuelas: pública, privada con fines de lucro y privada sin fines de lucro. Los tres tipos dependen de los ingresos derivados de las colegiaturas para existir, pero existen algunas diferencias importantes; las universidades públicas cuentan también presupuestos gubernamentales, las universidades con fines de lucro obtienen recursos de inversionistas y accionistas como una empresa y las universidades sin fines de lucro reciben ingresos de donativos.

En el 2018, la inversión pública en el sistema de educación superior fue 7 mil millones de dólares menor que lo que en el 2008 [3]. Aparentemente, uno de los sectores que está absorbiendo los problemas de la crisis del 2008 es el sector educativo. De hecho, es una tendencia que empezó desde la década de los 90s y dos estadísticas importante que pasaron básicamente desapercibidas del 2018 es que por primera vez en la historia de la educación superior pública de los Estados Unidos, el sistema educativo recibió mayores ingresos de las colegiaturas que del presupuesto del estado. Y segundo, el “annual survey of stat spending del State Higher Education Officers reportaron que desde 1992 el gasto público por alumno ha disminuido aproximadamente 8% mientras los ingresos por colegiatura ha aumentado el 96%.

Este es un cambio que se ha dado paulatinamente desde la década de los 90s pero aumentó significativamente en el 2008. Estos dos datos implican que el gasto de la educación superior en Estados Unidos ha pasado de ser público a un gasto que absorben directamente los estudiantes a través de préstamos escolares o “student loans.” En efecto, según el Center on Budget and Policy Priorities, el costo de una carrera en Estados Unidos aumentó el 36% ($2,651 USD) del 2008 a 2018. A pesar de esto, la cantidad de personas que deciden realizar estudios universitarios va en aumento y la cantidad de trabajos que requieren una educación superior también. La educación superior se ha vuelto indispensable para insertarse en el mercado laboral, impagable y a su vez sinónimo de deuda. Para algunos analistas y políticos, como Jarret Freeman, fundador de la Comisión de la Deuda Estudiantil, la deuda estudiantil se está volviendo en una crisis financiera para los Estados Unidos. La transferencia de un gasto anteriormente público a una deuda para los estudiantes esta teniendo y tendrá repercusiones económicas para el país [3].

La deuda promedio actual de los préstamos educativos es suficiente para dar el enganche a una casa o comprar un auto nuevo en los Estados Unidos, por lo tanto, muchos recién egresados tienen que posponer comprar una casa, un auto o invertir para un retiro. Según un reporte del Banco de Reservas Federales de Nueva York, debido a que los estudiantes están solicitando préstamos cada vez mayores y a plazos más largos, la deuda estudiantil incremento del 2006 al 2017 por un 170%. Según el Federal Reserve Board´s Survey of Consumer Finances, en 1989 el 4% de la población tenía una deuda estudiantil promedio de $5,423 USD, pero par el 2013 más del 30% de la población tiene una deuda promedio de $17,000 USD [4]. No solo esto sino el número de personas endeudadas con préstamos educativos también ha aumentado constantemente desde la década de los 90s y la mayor parte de los deudores, no tienen la capacidad para poder pagarla garantizar otras decisiones financieras importantes como comprar una casa. La deuda estudiantil en 1989 afectaba al 16% de jóvenes dueños de una casa (20 a 39 años de edad) y para el 2013 afectaba a más del doble.

Dicha cifra tiene sentido ya que la cantidad de préstamos educativos son cada vez más por más dinero y por periodos más largos. La cantidad de personas mayores a los 40 años con deuda también ha aumentado lo que probablemente significa que tanto hay personas mayores estudiando sino que también las deudas se siguen pagando más de 10 años después de haberse graduado. Para quienes rentan, las deudas son aún mayores y parecen también estar relacionadas con la capacidad de adquirir una vivienda propia. Mientras en promedio el 40% de la población norteamericana vive en casa propia, solo el 11% de las personas con altas cargas de deuda estudiantil son dueños de una casa. Si bien, la correlación probablemente no sea directa, la deuda estudiantil es un indicador económico importante que justifican la preocupación de algunos expertos en los Estados Unidos [5].

También se ha notado que un mayor número de jóvenes decide optar por universidades con fines de lucro para acceder a una educación superior. Muchos empiezan su carrera con la idea y la promesa de conseguir un mejor trabajo y mejor salario después de graduarse [6]. Independientemente de si terminan o no, la realidad es que una parte importante de la población empieza a dudar si vale la pena invertir en una educación universitaria y si las universidades con fines de lucro no son nada más que un simple negocio. De hecho, cada vez son más comunes los casos de demandas en contra de instituciones de educación superior como Art Institute quien ha cerrado cerca de 40 campuses a nivel nacional y el afamado caso de Trump University [7,8].

Para algunos expertos es un problema estructural del sistema de educación superior norteamericano cuyos precios empiezan a incrementar en parte por recortes gubernamentales al sistema educativo. Del problema han surgido estudios que intentan correlacionar los datos de la deuda con otros indicadores económicos, raciales, de edad, sociales, entre otros. Independientemente de las relaciones y causas estructurales de la deuda, es un hecho que se esta volviendo una situación de alerta para la economía de los Estados Unidos ya que es una deuda que se empieza a volver impagable [9, 10].

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