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Tren maya, el largo viaje que se avecina

  1. Mientras el gobierno federal lo defiende como el gran proyecto sexenal de infraestructura turística y económica, ambientalistas y campesinos critican al Tren Maya porque atravesará la Biosfera de Calakmul en Campeche, uno de los últimos vestigios de selva maya en territorio mexicano.

El Tren Maya, según la propuesta del presidente Andrés Manuel López Obrador, se construirá en la Península de Yucatán, entre los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

El gobierno federal lo defiende como el que será el principal proyecto de infraestructura, desarrollo socioeconómico y turismo sostenible de esta administración.

Sin embargo, las voces en contra no se han dejado esperar. Son principalmente organizaciones indígenas y ambientales las que han emitido su opinión en contra, por los supuestos daños ecológicos que éste traería.

Uno de los principales grupos opositores es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

“Vamos a enfrentarlo, no vamos a permitir que pase aquí su proyecto de destrucción, no le tenemos miedo a su Guardia Nacional, que lo cambió de nombre para no decir Ejército, que son los mismos, lo sabemos”, dijo el subcomandante Moisés al leer un comunicado en la comunidad La Realidad, en el municipio de Las Margaritas, Chiapas.

“Vamos a defender lo que hemos construido”, apuntó el líder encapuchado, quien añadió: “No vamos a permitir que vengan a destruirnos”.

En respuesta, López Obrador respondió que los zapatistas “están en su derecho” de oponerse al proyecto del Tren Maya.

“TREN MODERNO, TURÍSTICO Y CULTURAL”

El proyecto busca comunicar los principales centros arqueológicos de la cultura maya en cinco estados del sureste mexicano y así, detonar el desarrollo económico de los principales destinos turísticos regionales como Cancún, Tulum, Calakmul, Palenque y Chichen Itzá.

El objetivo es terminar la ruta del Tren Maya a más tardar en 4 años, según informó López Obrador durante el anuncio del proyecto que costaría entre US$6.000 y US$8.000 millones.

“Es una obra muy importante porque se va a comunicar una de las regiones de más importancia cultural en el mundo. No hay en otras partes del mundo una región con tanta riqueza cultural como esta región de florecimiento de la gran cultura maya”, ha declarado López Obrador.

De acuerdo con el presidente, la decisión de extender la ruta se debe en parte a que ya se cuenta con el derecho de vía del antiguo ferrocarril del sureste que iba desde Palenque hasta Valladolid.

El ambicioso proyecto supone una ampliación de un plan previo de 900 kilómetros que abarcaba Quintana Roo, Chiapas y Tabasco. El incremento a 1.500 kilómetros incluye a Campeche y Yucatán.

Aunque el plan del tren ha despertado interés tanto en el sector empresarial como de negocios, algunos dudan del financiamiento y plazo del proyecto.

LOS PEROS…

A los retos presupuestarios, que fueron el motivo por el cual los proyectos ferroviarios en la administración de Enrique Peña Nieto fracasaron, se puede sumar el desafío de negociar con las comunidades que serían afectadas a lo largo de los 1.500 kilómetros de construcción, que incluyen grupos indígenas y miles de ejidatarios (usufructuarios de tierras).

Otra polémica es el tendido de la vía férrea. Ambientalistas advierten que la ruta propuesta pasa por algunas zonas de reserva ecológica.

El tendido de las vías y el cruce del tren puede causar afectaciones ambientales en las selvas de la región, según han declarado los ambientalistas.

PERMISO A LA MADRE TIERRA

Para acallar estas voces, el pasado 16 de diciembre López Obrador encabezó una ceremonia para pedir permiso a la Madre Tierra para ejecutar este proyecto.

La ceremonia se llevó a cabo de manera simultánea en Edzná y Becán, Campeche; Chichén Itzá, Yucatán; Tenosique, Tabasco; y Tulum, Quintana Roo.

Pese a este acto, la organización Salva la Selva circula en redes una petición para ser firmada a fin de evitar el paso del Tren Maya no se lleve a cabo.

“Cualquier obra de infraestructura tiene un alto impacto ambiental. El tren amenaza ecosistemas que garantizan refugio a jaguares, ocelotes, tapires, monos aulladores, monos arañas, cocodrilos, manatíes, loros y guacamayos. Estas especies necesitan de grandes territorios para desplazarse, alimentarse y reproducirse lo que se dificultará al dividir su hábitat en dos partes. No basta construir túneles o puentes para el paso de las especies animales o decir que se utilizarán los derechos de vía ya existentes para preservar la selva. La construcción del tren generará inevitablemente ruido, contaminación, extracción de recursos pétreos, obras de cimentación y nuevos centros de población para la obra y posteriores actividades turísticas. Con graves repercusiones negativas.

EL PROYECTO
En su página oficial, el gobierno federal señala que entre los objetivos están:

• Impulsar el desarrollo socioeconómico de la región y las comunidades locales.
• Fomentar la inclusión social y la creación de empleo.
• Promover y resguardar las culturas indígenas locales.
• Proteger y rehabilitar las Áreas Naturales Protegidas en la Península.
• Fortalecer la industria turística en México.
• Apoyar el ordenamiento territorial de la Península.

CARACTERÍSTICAS:

• Locomotora de biodiesel híbrida acorde a la norma ambiental de California. • 1, 525 km de recorrido.
• 15 estaciones.
• Tren de velocidad media (máxima de 160km/h).

SERVICIOS:

• Pasajeros locales.
• Pasajeros turistas.
• Carga.

La inversión estimada de la infraestructura de la vía del tren será de 120 a 150 mil mdp que se obtendrán a través de un esquema de inversión mixta.

El recorrido total será dividido en tres tramos:

• Tramo Selva (426 km)

• Tramo Caribe (446 km)

• Tramo Golfo (653 km)

Para minimizar el impacto ambiental y social se utilizarán principalmente derechos de vía existentes:

• Líneas de ferrocarril

• Carreteras

• Tendidos eléctricos

En los tramos en los que el derecho de vía está por obtenerse, se buscará asociar a los propietarios con el proyecto para que reciban ingresos por su patrimonio.

En el caso de invasiones en el derecho de vía, se buscará un acuerdo benéfico con los grupos sociales que, por necesidad, se hayan visto obligados a asentarse irregularmente.

En el caso de las estaciones, los propietarios ―individuales o comunitarios― podrán aportar los terrenos para convertirse en socios del desarrollo local.

POTENCIAL ECONÓMICO

Actualmente, México ocupa el sexto lugar en el ranking mundial de turismo. Las zonas arqueológicas de la región maya son algunos de los destinos más importantes: en conjunto, reciben 6.8 millones de turistas al año. Chichen Itzá y Tulum ocupan el segundo y tercer lugar de los sitios arqueológicos más visitados del país, sólo después de Teotihuacán.

El tren aprovechará este potencial turístico para generar derrama económica en los estados involucrados. El recorrido pretende alargar la estancia de visita en la región, lo cual se traduce en un mayor gasto turístico y captación de ingresos en las comunidades. También implica un crecimiento importante en la infraestructura de servicios para los habitantes.

Al concluir la próxima administración, se proyecta mejorar la capacidad de recepción de los servicios turísticos y urbanos. La meta es atender a 8 mil turistas diarios en la zona sur de la Península de Yucatán, particularmente en el Tramo Selva, que va de Palenque a Calakmul.

¿SÓLO PARA RICOS?

Agrupaciones indígenas de la península de Yucatán expresaron su oposición al proyecto del Tren Maya, que este fin de semana será sometido a consulta popular, porque, subrayaron, atenta contra sus derechos.

En un comunicado dirigido al presidente electo Andrés Manuel López Obrador, las más de 40 organizaciones civiles hicieron del conocimiento “nacional, y de la próxima administración pública en lo particular”, que están atentos al proyecto del Tren Maya desde que se anunció, y a partir de ese momento lo desaprobaron.

Insistieron que el Tren Maya, como otros proyectos, no acarreará beneficios ni desarrollo regional a las comunidades indígenas.

“No está planeado para nosotros, la gente común; es un proyecto turístico que sólo beneficiará a los pudientes y a los extranjeros”.

“El tren Maya no tiene nada de maya, ni de beneficio a la población maya. No queremos ser un Cancún o Rivera Maya, donde las cadenas hoteleras, de transporte y de restaurantes son los únicos beneficiarios”, advirtieron.

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