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Bosques mexicanos, con presencia de metales pesados por la contaminación vehicular

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  1. Los metales se originan debido al diésel o las gasolinas, al registrarse un proceso de corrosión de los catalizadores de los autos.

Mercurio y vanadio, así como aluminio, plomo o cadmio, son los metales pesados que un equipo del Laboratorio de Química Atmosférica del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM detectó desde 2012 en hojas de la especie Ligustrum vulgare, árbol mejor conocido como aligustre o trueno, en el Bosque de Tlalpan, en la Ciudad de México.

Esos elementos se originan en el momento que, debido al diésel o las gasolinas, se registra un proceso de corrosión de los catalizadores de los autos, que los libera.

Por ello, los especialistas recomendaron que la gente que tiene más exposición, como la que trabaja al aire libre, cuente con exámenes periódicos de sangre y orina para su detección.

Los expertos realizaron un procedimiento que se conoce como biomonitoreo atmosférico.

Se eligió el trueno o Ligustrum vulgare, un árbol muy abundante en el bosque y con las características requeridas. Gracias a eso se detectaron nueve metales de interés por su grado de toxicidad, entre ellos, aluminio, cadmio, cromo, vanadio, níquel, plomo y mercurio.

Los investigadores señalan que estos metales se pueden acumular y alojarse en el organismo.

Explican que existen variaciones o periodos estacionales en el registro. En tiempos de lluvia, en secas “frías” y secas “calientes”. Por ejemplo, en secas calientes, después de febrero y hasta el inicio de las lluvias hay menores concentraciones, debido a los patrones de viento, y con las precipitaciones, por el “lavado” de hojas, pueden disminuir.

Por ello, las muestras se tomaron tres veces al año, de hojas verdes y lisas (no porosas), que no sean amarillas ni pequeñas. Además, se obtienen de los mismos árboles y a tres alturas diferentes: baja, intermedia y alta. Para su análisis se emplea la técnica de Espectrofotometría de Absorción Atómica con horno de grafito.

De ese modo, se muestrearon alrededor de 30 árboles. Fue una selección que tomó en cuenta las coordenadas geográficas, en un radio de 50 kilómetros. Se obtuvieron alrededor de 150 muestras, en cada una de las cuales se determinaron los nueve metales.

Aunque el análisis apenas inicia y para validarlo como un método indicador de contaminación atmosférica contundente hacen falta datos de cinco a 10 años, los expertos se han topado con resultados favorables, que señalan que sí es una técnica que puede ser una herramienta útil.
ANTECEDENTES

Este trabajo tiene sus antecedentes en otro realizado por la universitaria Rocío García Martínez, del equipo del Laboratorio de Química Atmosférica del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM en Juriquilla, Querétaro, donde hizo una estancia posdoctoral. La idea, en ese caso, era detectar material radiactivo, como uranio o radón, como indicadores del magnetismo que existió en esa zona. Se estudió la lluvia y los árboles, en cuyas hojas se presenta la deposición o depositación de los contaminantes.

PARQUE NACIONAL

El Bosque de Tlalpan es uno de los pocos pulmones que quedan en nuestra ciudad, es un Área Natural Protegida con una extensión de 252 hectáreas, se sitúa al sur de la Ciudad de México.

El Bosque de Tlalpan es un Área Natural Protegida debido a un decreto federal firmado en enero de 1997.

Antiguamente, estos terrenos pertenecieron a la empresa “Fabricas de Papel Loreto y Peña Pobre S.A., mismos que fueron adquiridos por el Gobierno del Distrito Federal en 1968, para establecer un parque-zoológico que, como tal, funcionó hasta 1988, y es considerado un bosque con una gran importancia biológica, ya que en su superficie se garantiza la conservación y protección de servicios ambientales como es la captura de carbono, la infiltración de agua, el control de la erosión y la conservación de las especies de flora y fauna nativas de la reserva ecológica de San Ángel.

Además, aún cuando el área fue reforestada con especies exóticas, se pueden encontrar relictos con vegetación de encinos y matorral xerófito, propios de dicha reserva.

Se encuentran alrededor de 206 especies de flora, entre la que destacan aquellas con estatus de protección, como son el colorín (Eritrina coralloides), fresno (Fraxinus uhdei), palmita (Furcraea bedinghausii) y una especie de orquidea (Bletia urbana). Y se han encontrado 134 especies de fauna, entre las que se encuentran el cincuate (Phituophis deppei), gavilán pechirrufo (Accipiter striatus) y la víbora de cascabel (Crotalus molossus).

En el Bosque de Tlalpan se realizan una gran cantidad de actividades, desde deporte y recreación, hasta carreras, fiestas infantiles, cursos de verano y actividades ecológicas.

 

 

 

 

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