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Vox crece por la dura oposición a la independencia catalana


Aunque el Partido Socialista español ganó la mayoría de los escaños en las elecciones regionales andaluzas el 2 de diciembre, esta no fue una victoria para celebrar. En un área donde los socialistas han gobernado sin oposición desde las primeras elecciones autonómicas en 1982, para ser reducido a 33 escaños con el 27,9 % de los votos fue una humillación.

Esta humillación se vio agravada por el hecho de que la premier socialista de Andalucía, Susana Díaz, convocó las elecciones anticipadamente (estaban programadas para realizarse en marzo de 2019). Ella creía que su mandato se fortalecería y su victoria asumida consolidaría el gobierno socialista a nivel nacional. Sucedió todo lo contrario.

Esta elección regional, con una baja participación del 58,65 %, demostró tanto el declive de la izquierda española en general, como el aumento correspondiente en el ascenso de la derecha en toda Andalucía.

El auge de Vox

Los dos verdaderos ganadores de la elección fueron ciudadanos de centro derecha y el partido Vox de extrema derecha. Los sondeos de opinión antes de la votación predijeron que Vox podría hacer un gran avance y ganar un asiento, pero superó todas las expectativas y ganó 12 asientos, pasando del 0,46 % de los votos en 2015 al 10,97 %.

Una mayoría absoluta requiere 55 escaños en el parlamento andaluz. No hay una combinación fácil de fuerzas para formar el próximo gobierno regional en Andalucía. La izquierda conformada por el Partido Socialista y Adelante Andalucía (Podemos), que solo ganó 17 escaños, solo puede sumar 50 escaños en conjunto, cinco menos que los 55 requeridos. Solo una coalición de las fuerzas de derecha, el Partido Popular, Ciudadanos y Vox proporcionaría el número necesario de 59 escaños. Es significativo que ni el Partido Popular ni Ciudadanos hayan descartado la posibilidad de buscar el apoyo de Vox.

Pablo Casado, el líder del Partido Popular, dijo el 4 de diciembre que estaba considerando negociar con Ciudadanos y Vox, incluyendo el ofrecimiento de varios ministerios en el gobierno regional. Argumentó que el verdadero peligro no era Vox, sino Podemos, el partido populista de izquierda, a quien llamó «el partido más radical de la democracia». Mientras tanto, el candidato de Vox, Francisco Serrano, argumentó que la victoria de su partido marcó el comienzo de la “reconquista” de España.

La líder francés de extrema derecha Marine Le Pen fue la primera en felicitar a Vox por su victoria sin precedentes. Esto no es una coincidencia. Vox es un partido de extrema derecha que hizo campaña con una plataforma antiinmigrante, antifeminista y nacionalista. Su llamado a controles de inmigración más estrictos ha funcionado particularmente bien en Andalucía, que recibe a la mayoría de los inmigrantes que cruzan el Mediterráneo hacia España.

El asunto catalán

Sin embargo, la cuestión clave que impulsa a Vox y que ha impulsado su crecimiento a partir de 2014 es su total rechazo a la independencia catalana. Vox rechaza el actual estado semifederal de España y exige la unidad del país en un tono que recuerda a la dictadura franquista. Su manifiesto electoral exigió la inmediata suspensión de la autonomía en Cataluña y el juicio de quienes habían impulsado la independencia tras el referéndum en octubre de 2017. Vox presenta al primer ministro español, Pedro Sánchez, como un títere separatista que gobierna gracias a «los enemigos de España».

El ascenso de Vox en Andalucía tiene graves consecuencias para el débil gobierno socialista de Madrid, que ha sido castigado, entre otras cosas, por la percepción popular de que ha sido demasiado suave con el movimiento independentista catalán. Aunque la campaña de Díaz fue regional con un marcado enfoque andaluz, Sánchez brillaba por su ausencia en la campaña, el resultado es un claro veredicto sobre su gobierno.

También hay serias consecuencias para Cataluña y el próximo juicio a los nueve políticos y activistas que han permanecido en la cárcel por más de un año sin juicio por cargos de sedición y el uso indebido de fondos públicos. Vox no estaba solo en contra de las aspiraciones de los independentistas: tanto Ciudadanos como el Partido Popular también se centraron en la necesidad de sofocar el movimiento de independencia catalán y defender la unidad de España.

Sin embargo, la victoria de la extrema derecha también tiene sus raíces en el largo reinado del Partido Socialista en Andalucía, que ha llevado al abuso de poder en varios frentes. Su tiempo en el poder en la región se vio empañado por las crisis de corrupción y la incapacidad de resolver los problemas económicos de larga duración en la región, y la no reducción de la tasa de desempleo. Dos ex primeros ministros socialistas de Andalucía, José Antonio Griñán y Manuel Chaves, se encuentran actualmente en juicio por acusaciones relacionadas con indemnizaciones ilegales a trabajadores despedidos. En este sentido, las elecciones regionales de Andalucía son el puñetazo español a la clase política de Europa, dan a las comunidades atrasadas la posibilidad de promover una llamada de atención.

Sin embargo, es la cuestión catalana la que añade una dimensión particular a este resultado. El gobierno socialista de Sánchez ha sido castigado por su dependencia en los partidos regionales catalanes para aprobar el presupuesto y otras leyes. Puede que esto lo obligue a convocar elecciones anticipadas en 2019, aunque con algunos de los líderes de la independencia catalanes encarcelados, ahora en huelga de hambre como telón de fondo, es probable que la incertidumbre política continúe en España.

 

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