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¿Puede AMLO permitirse pagar todo lo que prometió a México?


Mientras los partidarios de Andrés Manuel López Obrador celebran a su nuevo presidente y su promesa de impulsar los programas sociales para los sectores más vulnerables de México, los economistas están tratando de averiguar si él puede pagar todo eso. Sus conclusiones podrían decidir si continuarán las turbulencias en los mercados financieros que precedieron a su juramento el 1 de diciembre. AMLO, como se le conoce, tiene hasta mediados de diciembre para presentar su presupuesto de 2019. Su equipo de finanzas insiste en que será fiscalmente responsable. Algunos inversores se muestran escépticos.

1. ¿Qué promete López Obrador?

El primer presidente izquierdista de México en décadas quiere impulsar la inversión pública en proyectos como refinerías de petróleo, aumentar las pensiones para los ancianos y otorgar becas para estudiantes, todo sin aumentar los impuestos ni acumular deudas. Ayudaría a pagarlo, dice, recortando los salarios de los funcionarios del gobierno y eliminando la corrupción. También promete mantener congelados los precios de la gasolina después de la inflación y ofrecer garantías de precio mínimo para las pequeñas fincas, ya que busca reforzar los cultivos locales en favor de las importaciones. Dijo que al 3 de diciembre el presupuesto está casi listo.

2. ¿Puede lograr esto?

El jurado está afuera. Los inversionistas esperan que cumpla con la decisión de su Secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, de entregar un superávit presupuestario primario del 1%, y usar estimaciones realistas para cosas como el crecimiento del PIB y los precios de exportación del petróleo. Pero lo más importante, dicen los inversionistas, es que AMLO debe enviar señales de que estaría dispuesto a recortar el gasto si fuera necesario en lugar de renunciar a la promesa de excedentes a favor de mantener felices a sus partidarios.

3. ¿Cuáles son las banderas rojas para los inversores?

Si bien el presupuesto en general está bajo escrutinio, los inversores están más preocupados por los precios congelados de la gasolina que podrían despojar los ingresos presupuestarios y las garantías de precios para los agricultores. También están desconcertados por el compromiso de AMLO de compensar a los inversionistas del ya desaparecido proyecto del aeropuerto de la Ciudad de México sin ningún recorte, esencialmente regalando dinero gratis ya que los bonos se han hundido en el costo, mientras se inicia la financiación de un nuevo aeropuerto en una base militar. Si bien el gobierno planea recomprar algunos de los bonos del aeropuerto, no está claro cómo pagaría la totalidad de los $ 6 mil millones en bonos pendientes si un incumplimiento dispara un canje obligatorio. El equipo de energía de AMLO gastará cerca de la mitad del presupuesto de inversión propuesto por Pemex para 2018, 50 mil millones de pesos para impulsar las refinerías de petróleo existentes y otros 50 mil millones para nuevas refinerías, para ayudar a que México sea energéticamente independiente. A los inversores les preocupa que esto no sea tan rentable como para realizar esfuerzos en el negocio de las perforaciones.

4. ¿De qué otra manera AMLO gastará el dinero?

Entre los programas sociales para 2019, hay 120 mil millones de pesos en pensiones para todos los adultos mayores, más de 35 mil millones de pesos en becas para estudiantes y otros 7,2 mil millones para programas de capacitación y empleo para jóvenes. También dijo que cerca de mil millones de pesos se destinarán a las pensiones de los trabajadores del gobierno, y mientras que los salarios de los altos funcionarios serán recortados, los empleados ordinarios obtendrán aumentos. El jefe del comité presupuestario de la cámara baja, miembro del partido de AMLO, dijo que los gastos netos probablemente estarán cerca de 5.7 billones de pesos, aproximadamente un 7,5 por ciento más que en 2018.

5. ¿Qué pasa si él gasta demasiado?

El banco central de México advirtió que la nación podría perder su estatus de destino para los inversionistas si las políticas públicas se vuelven erráticas. Banxico hizo sonar la alarma después de que el peso se desplomó aún más desde las elecciones presidenciales de los EE. UU. en 2016, ya que López Obrador canceló el proyecto aeroportuario de $13 mil millones que ya se había construido en un tercio, basado en un referéndum organizado por su propio partido político. Y las acciones cayeron a un mínimo de cuatro años y medio a fines de noviembre cuando su partido Morena mantuvo su propuesta de recortar las comisiones bancarias. La erosión de las cuentas fiscales podría llevar a una baja en la calificación crediticia mexicana, dicen algunos inversionistas, mientras que otros, como Pimco, piensan que los mercados están reaccionando exageradamente.

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