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Espacio y tiempo, dos aspectos que las mascotas pueden controlar


Un nuevo estudio ha podido confirmar lo que desde hace muchos años sospechábamos: el cerebro de nuestras mascotas es capaz de controlar y tener noción del tiempo y el espacio.

Liderado por Daniel Dombeck, profesor asociado del Departamento de Neurobiología en la Universidad de Northwestern de Estados Unidos,  el estudio confirma que «los animales tienen una representación explícita del tiempo en su cerebro».

Los científicos comprobaron esa tesis, luego de examinar la corteza entorrinal media del cerebro, en donde un conjunto de neuronas hasta ahora desconocidas, mostraron actividad mientras los animales esperaban.

Tras realizar varias pruebas, hallaron evidencia de que los animales poseen un «reloj interno» que funciona a través de «células del tiempo», con las que pueden saber la hora exacta de la comida o el momento justo en el que les toca su paseo diario.

«Este es uno de los experimentos más convincentes para demostrar que los animales realmente tienen una representación explícita del tiempo en sus cerebros cuando se los desafía a medir un intervalo de tiempo», señaló Dombeck.

Para la investigación que fue publicada esta semana en la revista Nature Neuroscience, el equipo analizó la actividad de la corteza entorrinal, área en donde se ubica el lóbulo temporal del cerebro de los animales y que está directamente asociado con el tiempo y el espacio.

La prueba consistió en entrenar a ratones en un entorno virtual, en el que debían correr sobre una cinta dirigida hacia una pequeña puerta, que se abría únicamente si permanecían durante seis segundos continuos en actividad. Si lo lograban, recibían un incentivo.

Una vez familiarizados con esta rutina, los investigadores eliminaron del experimento la puerta y la recompensa y fue entonces que descubrieron que los ratones seguían corriendo durante los mismos seis segundos con el fin de abrir el compartimento y encontrar su premio aún cuando ya no existía.

Otro descubrimiento importante obtenido a partir de este experimento, fue que los ratones no solo recordaban el tiempo que debían permanecer corriendo, sino que también eran capaces de identificar el sitio al que debían dirigirse para obtener la recompensa.

«Lo importante es que el ratón no sabía si la puerta estaba abierta o cerrada, porque es invisible. La única manera en la que podía llevar a cabo esta tarea de forma eficiente era usando el sentido interno del tiempo de su cerebro», concluye James Heys, becario postdoctoral en el laboratorio de Dombeck y también autor del estudio.

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