¿Qué pasa con la peste porcina africana y por que podría desencadenar una crisis económica a nivel mundial?


A finales de la década de los 50, un avión procedente de las colonias portuguesas en África, cuyo interior estaba cargado con restos de alimentos, entre ellos carde de cerdo, aterrizó en Lisboa. 

Históricamente, ese momento fue la puerta por la que la Peste Porcina  Africana (PPA)  ingresó al continente europeo. 

Aunque fue descubierta por primera vez en Kenia en 1910, fue hasta 1960 que la pandemia se extendió por la península ibérica, ocasionando graves consecuencias económicas y alimentarias en países como Italia, Francia, Holanda y Bélgica, que tardaron varias décadas en poder ser contrarrestados. 

Casi 60 años después de ese hecho que puso principalmente a España en una situación económica compleja, la peste porcina africana (PPA) parece regresar para hacer temblar a la Unión Europea, pero también amenaza con causar estragos en grandes economías como la de China. 

El brote que se extiende actualmente por el este de Europa, amenaza con causar mermas en las repúblicas lituana, estonia, letona, además de Polonia, Alemania, Dinamarca, Bielorrusia, Rumanía y República Checa en donde mantienen los ojos en vilo por esta epidemia. 

Los orígenes del regreso de la pandemia

Es la propia Unión Europea, la que indica que el origen de este nuevo brote comenzó en el año 2007 en Georgia. 

Por falta de acción de los veterinarios georgianos en determinar la enfermedad ligada a la falta de control sanitario, fue que su propagación no ha logrado detenerse en su totalidad desde ese año, hasta la fecha. 

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos en bioseguridad para contener la epidemia, fue a principios de 2014 que los brotes de peste porcina africana regresaron a Europa, siendo Lituania la primera nación infectada, seguida de Polonia, Letonia y Estonia para febrero de ese año. 

El 2018 también ha estado marcado por una gran lucha por aislar la epidemia, sin que hasta el momento se registren grandes resultados pues según datos publicados por la Comisión Europea, entre el 1º y el 15 de abril registraron 2259 casos de peste porcina en jabalíes, cifra que superó la media de los casos reportados en 2017. 

Para mayo, se detectaron los primeros casos de PPA en el norte de Europa. En concreto en Polonia, donde el ingreso de jabalíes contagiados con este virus que no afecta al humano, comenzaron a causar los primeros estragos. 

Al respecto, el Dr. Matthew Stone, encargado del monitoreo internacional de enfermedades y director general adjunto de ciencia en la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), señaló que “en este momento, debido a que está en movimiento y en un período de propagación de la pandemia, es muy importante”, sobre todo para China, nación que cuenta con la mitad de cerdos en todo el mundo. 

La economía de China podría derrumbarse 

El 1º de agosto, fue momento clave para China tras confirmar el primer caso de peste porcina africana en el país. Desde entonces, se han registrado tres casos más y la preocupación en torno a que podría convertirse en una crisis sanitaria en el país asiático, más la preocupación por los aranceles estadounidenses impuestos, han llevado a sus precios más bajos de la carne de cerdo en ese país.

La preocupación es tal, que la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO),  emitió una alerta el pasado 28 de agosto sobre la posible propagación del mortífero virus a otros países asiáticos como Corea o Japón, que según el organismo podría ser catastrófico. 

España toma las primeras medidas preventivas y restringe el ingreso

Aunque hasta este lunes no hay registro de la pandemia en España, Cataluña ya restringió el ingreso de lechones desde la Unión Europea a partir de hoy. 

“Desde hoy lunes, solo se autorizarán permisos de entrada de lechones (PEGs) procedentes de otros países de la UE en aquellas explotaciones ganaderas que dispongan de una puntuación mínima de 65 puntos en la última encuesta de bioseguridad. En estas explotaciones con puntuación igual o superior a 65 puntos, previamente a la autorización de la PEG, los Servicios Veterinarios Oficiales supervisarán los elementos básicos de bioseguridad, para garantizar que cumplen con la normativa vigente. En caso contrario, no se autorizará la entrada de animales”, se lee en medios locales. 

Si bien la PPA no representa ningún riesgo para la salud de los humanos, pues no se transmite ni siquiera a través de su ingesta, para los cerdos resulta ser fatal y la única manera de erradicar el virus es sacrificando a todos los animales infectados o que estuvieron en contacto con animales contagiados. 

Tan solo de 2016 a 2017, más de 300,000 cerdos fueron sacrificados en intentos por controlar la propagación de la enfermedad.

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