La incomodidad del vecino


El presidente de Colombia Iván Duque prometió en campaña “Buscar que Venezuela recupere la alegría” [1], quizás más que ver la sonrisa en la cara del pueblo venezolano nuevamente ya sabía el problema de desplazamiento forzado de venezolanos hacia Colombia que iba a recibir si ganaba la presidencia.

Según cifras  de la Organización Internacional para  las Migraciones (OIM), para el año 2015 había 700.000 venezolanos viviendo fuera del país,  cifra que se duplicó para el 2017 llegando a 1.600.000 la estimación [2]; y para el 2018 las estimaciones son de 2,3 millones de venezolanos desplazados, convirtiéndose así en un problema que fue catalogado por el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), David Beasley, como “desastre humanitario absoluto”[3].

Este aumento migratorio desde el año 2017 coincidió con la intensificación del acoso y represión del régimen hacia los ciudadanos que salieron a protestar por más de 100 días pidiendo un cambio político en el país  [4] [5].

Ahora bien, la cifras contabilizan a más de un millón de venezolanos desplazados hacia Colombia;  300.000 en Chile, 400.000 en Perú y 88.000 en Argentina [6]; siendo estos los países vecinos con mayor recepción de desplazados, convirtiéndose esto en un problema mayúsculo para ellos, ya que la entrada masiva de desplazados a sus territorios empieza a generar otros problemas intrínsecos de un ola migratoria sin control como lo son: salud pública, delincuencia y problemas financieros por los gastos no previstos de estos desplazados.

En el debate general del 73° periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, los países antes mencionados tuvieron minutos para con Venezuela, así pues el Presidente de Ecuador, Lenin Moreno, fue categórico al decir que “nadie abandona la tierra amada por voluntad propia. En Ecuador estamos recibiendo diariamente a al menos 6.000 hermanos venezolanos”, y señaló los problemas de salud con los que llegan a territorio ecuatoriano los desplazados venezolanos, mencionando que “los niños llegan con sarampión, con difteria, con poliomielitis. Mujeres embarazadas que nunca se han hecho un control. Hemos destinado más de 50.000 vacunas para esos bellos e indefensos niños y hemos realizado decenas de miles de chequeos de salud a los más de un millón de hermanos que han dejado sus hogares para buscar mejor suerte” [7].

Así mismo, el recién electo presidente de Colombia, Iván Duque, dedicó parte de su discurso en el que comentó que en la región “estamos viviendo la crisis humanitaria más indignante de la región por culpa de una dictadura”.

Siendo tajante al decir que “El fin de la dictadura es un reto global. Son los hermanos venezolanos que están huyendo de una dictadura, muchos de ellos son niños inocentes desprotegidos” [8], aseguró.

Por su parte Michel Temer, presidente de Brasil, recordó que más de un millón de venezolanos “ya dejaron su país en busca de condiciones dignas de vida” y  que “Brasil ha recibido a decenas de miles de refugiados venezolanos” [9].

“Quiero detenerme para expresar nuestra preocupación por la situación de derechos humanos en Venezuela y, dada su gravedad, la Argentina llevará a la Corte Penal la situación relativa a los crímenes de lesa humanidad de la dictadura venezolana”, afirmó el presidente de Argentina, Mauricio Macri, al ser más directo en su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas [10].

La coincidencia de los mandatarios suramericanos en Nueva York para su participación en la sesión  de la Asamblea General de las Naciones Unidas, permitió sellar el día 26 de septiembre de 2018 lo que días previos se había conocido por voz de varios cancilleres: la petición oficial para que la Corte Penal Internacional (CPI) con sede en La Haya, investigue a Venezuela por crímenes de lesa humanidad, lo que supone un paso histórico sin precedentes en la política mundial.

Una iniciativa inédita porque es la primera vez que un grupo de naciones pide que se actúe contra un mandatario en ejercicio de un país que forma parte del Tratado de Roma; dando así inicio a lo que podría ser la primera acción legal internacional que se realiza en contra del régimen de Nicolás Maduro.

Cabe destacar que a última hora se unió al pedido Canadá, quedando así conformada la petición por Argentina, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Canadá, países vecinos de Venezuela y fuertemente afectados por los desplazados venezolanos.

Así pues, durante años los venezolanos han sufrido las penurias y castigos de un régimen autoritario disfrazado de democracia, que era bien conocido por la comunidad internacional, pero que nunca llegó a  afectar seriamente los intereses de ningún país, situación que cambió los últimos meses debido a la incomodidad del vecino.

  • Compartir
    Compartir

Suscríbete a nuestro boletín para recibir noticias, alertas y actualizaciones:

WikiTribune Abrir Menú Cerrar Buscar Me gusta Regresar Siguiente Abrir Menú Cerrar Menú Play video RSS Feed Compartir en Facebook Compartir Twitter Compartir Reddit Síguenos en Instagram Síguenos en YouTube Conéctate con nosotros en LinkedIn Envíanos un correo electrónico