Pasaron 50 años para que naciera un ejemplar silvestre de guacamaya roja en México


Adorada y consagrada en la cosmovisión de grandes culturas mesoamericanas como la maya o azteca, la guacamaya roja, perteneciente a la familia de las psitácidas, parece tener una esperanza de reproducción y conservación en México.

A casi 50 años de que se vieran los últimos ejemplares de esta ave con plumaje rojo escarlata, que para las antiguas civilizaciones representaba el fuego solar, los rayos y el azul del cielo, se tiene conocimiento del nacimiento del primer polluelo silvestre de esta ave en la selva de Los Tuxtlas, en Veracruz.  

Así lo ha dado a conocer la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que en conjunto con la Reserva Ecológica Nanciyaga, la Asociación Bosque Antiguo y el Parque Ecológico Xcaret, han trabajado en incentivar la reproducción de esta especie desde hace más de 20 años. 

El contexto para estos ejemplares ha sido difícil desde la década de los años 70, ya que la caza desmedida de sus crías y la venta clandestina como mascotas, propició una reducción drástica de su población en México. 

Otro factor que desde luego ha jugado en su contra, es el cambio climático y la tala de árboles que orilló a la especie a dejar su hábitat en estados como Tamaulipas, San Luis Potosí y Campeche, para concentrarse en pequeñas cantidades en las selvas de Oaxaca, Chiapas y Guatemala. 

El hecho de que haya nacido un polluelo brinda una gran esperanza tanto para el proyecto encabezado por Patricia Escalante, investigadora del Instituto de Biología de la UNAM, como para la conservación de esta especie a nivel nacional. 

Biólogos, investigadores y voluntarios lo han hecho posible 

Carlos Manuel Rodríguez Mouriño, subdirector de la Reserva Ecológica Nanciyaga ha hecho un planteamiento interesante, que bien podría ser uno de los pilares para que este nacimiento se haya logrado. 

“Se trata de un trabajo cotidiano de siete días a la semana durante todos los años. Es un esfuerzo de un equipo de jóvenes de servicio social, tesistas, biólogos y expertos en guacamayas”, asegura. 

Omar Gómez, encargado del proyecto de reproducción explica que este nacimiento es resultado de un trabajo comenzado en el año 2014, cuando se instalaron 12 cajas nido en la copa de algunos árboles que fueron monitoreadas mensualmente para registrar la actividad de las guacamayas. 

Su tarea consistió en subir una vez al mes para revisar nido por nido, y así averiguar si había una buena noticia o si encontraban huevos.

Para sorpresa del equipo de investigadores, en junio pasado fueron hallados cinco huevos de guacamaya roja que son actualmente resguardados por dos hembras y un macho, lo que abre la posibilidad a la conformación de una nueva generación de estas aves completamente silvestres que tras 50 años de exilio, regresan a su hábitat original. 

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