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Luchan por preservar al ajolote mexicano

  1. En 1998, en el lago de Xochimilco existían 6 mil ajolotes (Ambystoma mexicanum) por kilómetro cuadrado, de acuerdo con un estudio realizado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). En 2014, el Instituto de Biología (IB) de la UNAM realizó un nuevo análisis y detectó 35 anfibios de esta especie por kilómetro cuadrado.

El ajolote podría extinguirse en aproximadamente ocho años.

Este anfibio ha estado presente en la cultura mexicana desde que los mexicas se establecieron en Xochimilco.

De acuerdo con Luis Zambrano González, investigador del Instituto de Biología de la UNAM, el ajolote es importante porque en su ecosistema es el encargado de comerse los insectos del agua, quienes la ensucian. Así, Xochimilco se mantuvo cristalino durante años, pero al bajar la población del anfibio poco a poco el líquido se volvió turbio.

Por su parte, Miguel Rivas, integrante del equipo de Zambrano, apuntó que existen tres causas por las cuales su población se ha visto mermada: la mala calidad del agua, especies extranjeras introducidas al sistema (las carpas quienes los devoran), y por último, el cambio de uso de suelo en las chinampas.

Por ejemplo, los dueños de las tierras prefieren convertirlas en canchas de futbol que sembrarlas. De hecho, las chinampas resultan importantes para los ajolotes porque funcionan como refugio, ahí pueden esconderse y abastecerse de comida.

EL REFUGIO

El gobierno de la Ciudad de México y la delegación Xochimilco han buscado regresar a la forma de producción tradicional que en la antigüedad era capaz de abastecer a la gran Tenochtitlán.

Hoy, Zambrano González y su equipo se han dado a la tarea de crear, en conjunto con los dueños de algunas tierras, 10 refugios para los ajolotes. Además, han trabajado de la mano con los productores para mostrarles que pueden sembrar sus verduras sin utilizar agroquímicos o pesticidas.

Asimismo, Carlos Sumano, también colaborador del equipo de Zambrano González, mencionó que la tierra por sí sola no necesita estos químicos, ya que se auto fertiliza constantemente. Cuando llegó el uso de los agroquímicos a México, se les dijo a los productores que no podían trabajar sin ellos, y así entró de forma indiscriminada a Xochimilco.

Zambrano González denunció que el uso de pesticidas y repelentes, por un lado, mata el sedimento, el lodo y todo el ecosistema que está en el suelo, por el otro, tanto el pesticida como el fertilizante se van hacia los lagos y matan a todos los insectos que son la comida de los ajolotes. Además, los fertilizantes aumentan el amonio y el fósforo que dañan la piel del ajolote.

LOS REFUGIOS

En estos refugios donde no pueden pasar las carpas el agua es limpia y  transparente, además, tienen plantas acuáticas que sirven como refugio de estos anfibios.

En un primer ejercicio, los biólogos colocaron 10 ajolotes que previamente criaron en el Instituto de Biología, y les dieron seguimiento para conocer cómo es su adaptación a dichos espacios.

Alejandra Ramos, colaboradora del proyecto, declaró que a los ajolotes se les coloca un chip para seguirlos y así identificar qué tipo de hábitat prefieren, y con ello, crear más refugios.

Descubrieron que los ajolotes prefieren áreas despejadas con plantas moderadas. Son más activos durante la tarde-noche y a cierta hora tienden a reunirse. De esta manera, “detectamos que los ajolotes subieron de peso, les crecieron las branquias y se pueden adaptar a la vida libre”.

Zambrano González declaró que este tipo de proyectos son importantes para lograr el rescate de estos animales. “Si esto lo hacemos de forma acelerada, podríamos tener poblaciones sanas de ajolotes en 10 o 15 años”.

CHINAMPA REFUGIO

Para la conservación del ajolote, la UNAM ha impulsado el proyecto Chinampa Refugio, cuyo objetivo es el rescate del anfibio. Así, dentro de esas áreas se abren zanjas, se ponen compuertas, se rehabilita y reproduce el ecosistema original del ajolote.

Asimismo, se colocan otras compuertas con filtros naturales (hechas con una gran diversidad de plantas) que limpian el agua. La idea es evitar la entrada de las especies exóticas que depredan los nidos y crías de los ajolotes.

A nivel mundial, México es el país que cuenta con una mayor variedad del ajolote (17 especies). Son animales de sangre fría que viven la mayor parte del tiempo en el agua, donde respiran a través de branquias. Cuando llegan a su etapa adulta se vuelven terrestres y cambian su respiración pulmonar.

El anfibio originario de Xochimilco mide de 28 a 30 centímetros. En su caso, pasa toda su existencia en el agua. Esto significa que nunca llegará a ser adulto, aun cuando tenga la madurez sexual se quedará en etapa larvaria, a este fenómeno se le llama neotenia.

 

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